La euforia que dejaron las gambetas de Lionel Messi y las remontadas de la selección quedó atrás. Pero el Gobierno de Javier Milei parece decidido a conservar parte de ese clima, ahora trasladado al terreno político y migratorio

El principal indicio fue el decreto de necesidad y urgencia que habilita a rechazar o expulsar a extranjeros que hayan difundido mensajes de odio o incitado a la violencia contra la Argentina o contra cualquier ciudadano del país

Un giro sin una presión migratoria visible

La decisión llama la atención en un país que no enfrenta una crisis migratoria comparable con la europea. No hay un rechazo masivo al ingreso de inmigrantes ni una preocupación extendida por ese motivo entre la población

Las tensiones aparecen más bien en focos puntuales, como algunas zonas fronterizas, donde se plantean problemas específicos vinculados con la atención sanitaria de ciudadanos bolivianos en Salta

Desde la Presidencia se explicó que la medida responde a recientes expresiones hostiles contra la Argentina y los argentinos, asociadas al tramo final del Mundial y al partido frente a España

Nacionalismo y táctica política

Para algunos analistas, el Gobierno intenta reactivar una narrativa antiargentina que se había ido debilitando en redes sociales y que ahora volvería a ser útil para recomponer iniciativa política

La lectura es que el oficialismo busca asociar el endurecimiento migratorio con un clima de patriotismo que no responde necesariamente a una demanda social extendida

También hubo quienes interpretaron la decisión como una sobreactuación o una compensación del Presidente, después de no respaldar gestos simbólicos de la selección ligados a Malvinas. El propio Milei ratificó luego que no conviene mezclar la política con el deporte y se alineó con la idea de que el fútbol es un juego

Cuestionamientos jurídicos

La medida recibió críticas de especialistas en derecho. Una de las objeciones fue la falta de urgencia para dictarla, ya que no se advierte una situación concreta que justifique una reacción de este tipo

Otra observación apuntó a la vaguedad de la noción de discursos de odio, considerada demasiado amplia y ambigua, salvo en casos claros de ultraje a los símbolos patrios

La economía vuelve al centro

Más allá del debate migratorio, el Gobierno enfrenta un escenario económico todavía frágil. Superado el impacto del Mundial, la agenda volvió a ordenarse alrededor de la actividad, la inflación y el humor social

Un relevamiento de Poliarquía mostró que en julio el Índice de Optimismo Ciudadano cayó 9% frente al mes previo y acumula una baja de 23% en lo que va del año. Además, quedó en su nivel más bajo desde febrero de 2024

Otra encuesta, de Giacobbe & Asociados, indica que casi 55% de los consultados cree que la economía está empeorando. El 8,7% la ve estancada. En cambio, 19% piensa que mejora pero no lo siente en lo personal, y solo 16,6% dice percibir una mejora real

El desafío para Milei es traducir algunas señales favorables en sectores como energía, minería y campo en más empleo y consumo. Por ahora, ese derrame no aparece en la vida cotidiana de la mayoría

En ese contexto, una encuesta de Synopsis dejó un dato útil para el oficialismo: ante la posibilidad de tolerar algo más de inflación a cambio de mayores ingresos, 50% respondió que está poco o nada dispuesto, mientras 29,4% dijo estar bastante o totalmente dispuesto

La apuesta del Gobierno sigue siendo que la paciencia social y la falta de una oposición convincente le permitan atravesar el desgaste sin perder apoyo decisivo