A catorce meses de las elecciones presidenciales, tanto el oficialismo como el peronismo/K movieron sus piezas con una señal común: la preocupación por un escenario que todavía no ofrece un desenlace claro
Los libertarios avanzaron en conversaciones formales con el PRO, mientras el peronismo mostró su primera foto de unidad para contener una interna que sigue dañando su proyección electoral. En ambos casos, el apuro deja ver que los problemas propios pesan más que las debilidades ajenas
La alianza libertaria busca sostén político
El vínculo entre La Libertad Avanza y el PRO se mantiene entre la conveniencia y las tensiones. La reunión de sus representantes llegó después de un contacto entre Karina Milei y Mauricio Macri, pero todavía no hay garantías firmes sobre el rumbo de la negociación ni sobre su impacto hacia 2027
Javier Milei ya activó su esquema de reelección, con su hermana como principal operadora política. En paralelo, aparecen señales de negociación que también remiten a Santiago Caputo, mientras Diego Santilli se consolida como uno de los interlocutores más visibles en el puente con gobernadores y dirigentes territoriales
La mesa con el PRO incluye a Martín y “Lule” Menem, Santilli, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. La idea es sostener reuniones quincenales para intentar acuerdos electorales, sobre todo en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad. Sin embargo, persisten recelos internos y la desconfianza sigue siendo un factor central
El Congreso y las provincias, en el centro de la negociación
La estrategia oficialista también se juega en el Congreso y en las provincias. Después del costo político que le significó el Senado, esta semana el protagonismo pasó a Diputados, donde se avanzó con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y una nueva versión de Inocencia Fiscal
La negociación legislativa volvió a mostrar tensiones, incluso dentro de comisiones, y obligó a desactivar un conflicto con un pedido de disculpas para conseguir dictámenes. El malestar del oficialismo también quedó expuesto frente a gobernadores aliados o dialoguistas, algunos de los cuales marcaron distancia en el tratamiento de proyectos sensibles
En ese marco, el Gobierno sabe que el clima electoral se adelantó y que los costos de acordar serán mayores si la economía no acompaña con claridad
El peronismo intenta cerrar su fractura
Del lado peronista, la cumbre encabezada por Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa buscó exhibir una mínima capacidad de entendimiento frente a una interna que sigue sin resolverse. El objetivo inmediato es frenar el impulso oficial para eliminar las PASO, un mecanismo que el espacio alguna vez impulsó, pero que hoy necesita para ordenar sus disputas
La foto, sin embargo, no disimula el desgaste del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner ni la profundidad de la pelea interna. El peronismo aparece obligado a usar herramientas que antes no necesitaba para resolver sus candidaturas, lo que expone su actual debilidad
Una economía que ya condiciona la campaña
La inflación de julio, con un 2,1%, volvió a complicar el relato económico del Gobierno. El dato mostró subas en rubros sensibles como alimentación y una inflación núcleo también en alza respecto del mes previo
Ese cuadro limita el margen oficial para negociar y, al mismo tiempo, reduce la capacidad del peronismo para presentarse como alternativa sin cargar con su propio pasado. Así, ambos espacios empujan la campaña hacia una polarización temprana, aunque todavía no logran ordenar a una franja amplia de votantes que sigue sin encontrar representación clara
Por ahora, esa indefinición no resuelve nada. Pero ya alcanza para inquietar a todos los que están en carrera