La Cancillería argentina respondió al rechazo del Reino Unido al arbitraje internacional solicitado por el país para frenar la explotación petrolera en las islas Malvinas, vinculada con el proyecto Sea Lion

El Gobierno argentino afirmó que recurrir a un tribunal imparcial constituye una vía legítima y responsable para resolver controversias entre Estados. También rechazó que la iniciativa tenga como objetivo afectar los derechos o la seguridad económica de los habitantes de las islas

La posición argentina sobre la Convención del Mar

El comunicado señaló que ambos países forman parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y que, al ratificarla, aceptaron sus procedimientos obligatorios para la solución de disputas

Según la Cancillería, el arbitraje pretende preservar los derechos argentinos sobre los recursos naturales y permitir que árbitros independientes evalúen la legalidad de las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en el área en disputa

Argentina también cuestionó la interpretación británica del principio de libre determinación de los pueblos. Sostuvo que las Naciones Unidas no lo han aplicado a los actuales habitantes de las islas y recordó que su Constitución garantiza el respeto por su modo de vida

El argumento sobre las decisiones unilaterales

La Cancillería citó las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconocen la existencia de una disputa de soberanía e instan a ambos países a negociar una solución pacífica

En ese marco, el Gobierno consideró que la exploración y explotación unilateral de recursos naturales no renovables implica modificar la situación mientras la disputa permanece abierta. Además, afirmó que planteó el tema por canales diplomáticos y que acudió a las vías jurídicas previstas en la CONVEMAR ante la falta de negociaciones bilaterales

El Reino Unido había defendido el derecho de los habitantes de las islas a administrar sus recursos naturales y había calificado el arbitraje como un intento de perjudicar su prosperidad y seguridad económica

El avance del proyecto Sea Lion

Sea Lion contempla la explotación offshore de un yacimiento ubicado aproximadamente a 220 kilómetros al norte de las islas. Navitas Petroleum opera el proyecto y posee el 65% de participación, mientras que Rockhopper mantiene el 35%

En diciembre de 2025, ambas compañías aprobaron una inversión final de US$1800 millones para desarrollar la primera fase. La producción inicial está prevista para el primer trimestre de 2028

Las empresas sostienen que cuentan con licencias petroleras otorgadas por el gobierno de las islas y con respaldo del Reino Unido. Rockhopper también afirmó que las sanciones argentinas contra compañías que exploten petróleo en las Malvinas son ilegítimas y aseguró que continuará adelante con el proyecto junto con Navitas

La Argentina, por su parte, reiteró su disposición a retomar las negociaciones bilaterales sobre la cuestión de las islas y señaló que continuará defendiendo su posición mediante el diálogo, la diplomacia y el derecho internacional