En el Gobierno predominaron la prudencia y la reserva luego de las declaraciones de Donald Trump sobre la disputa por las Islas Malvinas. Aunque en la Casa Rosada interpretan el gesto como un dato favorable para la Argentina, evitaron cualquier señal de triunfalismo y subrayaron que se trató apenas de una primera definición

Cautela antes que euforia

La lectura oficial fue que la respuesta del mandatario estadounidense abre una posibilidad política relevante, pero que todavía no hay un cambio concreto en la posición de Washington. Por eso, en el entorno presidencial insistieron en esperar nuevos movimientos antes de sacar conclusiones definitivas

Trump dijo en el Salón Oval que revisa todas las posiciones y que esa era solo una entre varias. Fue la primera vez que se expresó en esos términos sobre el diferendo entre Gran Bretaña y la Argentina, lo que en el Gobierno fue interpretado como un movimiento con impacto diplomático sobre Londres

Señales que venían asomando

En el oficialismo también recuerdan que en abril había circulado un correo interno del Pentágono que contemplaba la posibilidad de retirar apoyo británico en este conflicto. Después, esa versión fue relativizada por Marco Rubio

La semana pasada, además, se conoció otra versión que hablaba de una advertencia de funcionarios del Pentágono a Gran Bretaña en caso de que no aumentara el gasto en Defensa. Por ahora no hubo una declaración pública de la administración argentina, aunque el tema podría aparecer en una entrevista prevista para el canciller Pablo Quirno

El 2 de abril, en un nuevo aniversario del inicio de la guerra de 1982, Javier Milei ratificó el reclamo argentino por el ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas. Desde entonces, el Gobierno sostiene esa misma línea