La relación entre la Argentina y el Reino Unido atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio del gobierno de Javier Milei. La disputa por la soberanía de las islas Malvinas volvió a ocupar el centro de la agenda y desplazó las conversaciones comerciales que habían marcado los meses anteriores
El conflicto se agravó luego de que el Gobierno argentino llevara ante el tribunal internacional de la Convención sobre el Derecho del Mar su denuncia contra Sea Lion, el conglomerado británico-israelí que participa de la explotación petrolera en las islas
El proyecto comenzó en 2010 y cuenta con un financiamiento principal del 65% aportado por Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper Exploration, del Reino Unido
La respuesta británica por la explotación petrolera
La subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, afirmó que la iniciativa argentina busca “socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno”
Según Kumaran, los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro y a administrar sus recursos naturales “sin intimidación, coacción o interferencia de terceros”. La funcionaria también confirmó que la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, fue convocada por el gobierno británico
La respuesta incluyó una crítica directa a la administración de Milei. El Reino Unido puso en duda que la Argentina mantuviera el carácter de “socio confiable” que le había atribuido hasta hace pocos meses
El canciller Pablo Quirno rechazó esa acusación y sostuvo que la confiabilidad se demuestra mediante el cumplimiento de los compromisos asumidos. En un comunicado, afirmó que la Argentina actúa de acuerdo con un tratado del que ambos países forman parte y con el principio de solución pacífica de controversias
Quirno reiteró además la disposición del Gobierno a retomar las negociaciones bilaterales por la cuestión Malvinas, tal como solicitaron en reiteradas ocasiones las Naciones Unidas. También cuestionó la interpretación británica del principio de libre determinación de los pueblos
De la apertura comercial al deterioro diplomático
Hasta mediados de año, la relación bilateral había mostrado una evolución favorable, impulsada por el acercamiento político entre ambos gobiernos. Entre noviembre de 2024 y noviembre del año siguiente, las exportaciones argentinas al Reino Unido crecieron 1,73%, mientras que las importaciones aumentaron 7,37%
En ese contexto, se analizaba un posible viaje de Milei a Londres y avanzaban las gestiones para levantar el veto británico a la compra de armamento argentino que incluyera componentes de origen inglés
Las conversaciones derivaron en la no objeción británica a la adquisición de 24 aviones de combate F-16 a Dinamarca para la Fuerza Aérea Argentina, operación que también contó con el aval de Estados Unidos
El clima cambió en julio, después de que integrantes del seleccionado argentino exhibieran una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras vencer a Inglaterra en el mundial. En medio de la reacción popular, el Gobierno retomó la definición de Malvinas como “causa nacional” y endureció su posición frente al proyecto Sea Lion
A comienzos de septiembre, Milei anunció el envío de un proyecto de ley de “defensa de la Soberanía Nacional”. La iniciativa contempla sanciones para empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas, la creación de una base naval integrada en Tierra del Fuego y la formación de un Consejo de Seguridad Nacional
El escenario internacional suma tensión
La discusión también impactó en la relación de Londres con Washington. Donald Trump había dejado abierta la posibilidad de revisar el respaldo histórico de Estados Unidos al Reino Unido en la disputa por Malvinas, en medio de las diferencias entre ambos países por la guerra de Estados Unidos con Irán
Sin embargo, la semana pasada Trump se reunió con el primer ministro británico Andy Burnham durante la Asamblea General de las Naciones Unidas y no hizo referencias a un eventual cambio de postura
En paralelo, el embajador argentino Javier Figueroa cuestionó la explotación hidrocarburífera británica y la pesca ilegal en un seminario organizado por autoridades porteñas y nacionales. También afirmó que la Argentina prepara una política regional junto con Chile, Brasil y Uruguay para frenar la explotación de recursos
La disputa complicó además el vínculo con Chile. Luego de declaraciones argentinas sobre una soberanía “compartida” del estrecho de Magallanes, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, reivindicó la soberanía británica “de hecho” sobre las islas y defendió el comercio entre Punta Arenas y el archipiélago
El gobierno argentino evitó por ahora profundizar el enfrentamiento con la administración del presidente chileno José Antonio Kast. Desde Naciones Unidas, el embajador estadounidense Mike Waltz tampoco adoptó una posición sobre la soberanía, aunque pidió reducir la escalada del conflicto