El gobierno británico confirmó ante la Cámara de los Comunes que todas las nuevas licencias petroleras en las Islas Malvinas deberán contar con la autorización del secretario de Estado de Asuntos Exteriores

La decisión busca reforzar la confianza de las empresas, que hasta ahora dependían de contratos firmados por el gobierno isleño con respaldo del Reino Unido

El proyecto Sea Lion mantiene sus permisos

La medida no precisó si Londres intervino de manera específica en la autorización del proyecto Sea Lion. La iniciativa opera con licencias ya existentes, recientemente prorrogadas por cinco años, con opción de extenderlas por otros dos

La primera producción del proyecto está prevista para 2028. El subsecretario parlamentario del Foreign Office, Lord Wood of Anfield, evitó confirmar o negar una intervención británica directa, pero ratificó que en adelante todos los permisos petroleros deberán ser aprobados por esa dependencia

Impacto empresarial y tensión con la Argentina

El anuncio se produjo en un contexto de renovada tensión diplomática con la Argentina por la explotación de recursos en aguas cercanas al archipiélago

En septiembre, las acciones de las dos compañías vinculadas al proyecto registraron fuertes retrocesos. Rockhopper perdió el 17,9% de su valor en la Bolsa de Londres, mientras que Navitas cayó un 11,5% en la Bolsa de Tel Aviv. Además, la estadounidense Halliburton Company decidió no prestar servicios para Sea Lion

El 15 de septiembre, el Foreign Office ya había advertido que el secretario de Estado debía consentir las nuevas licencias de hidrocarburos otorgadas bajo la legislación local. La confirmación parlamentaria posterior estableció de forma más enfática que no podrán concederse permisos de explotación sin esa autorización

El debate por las regalías y la defensa

En paralelo, el Partido Conservador planteó que las regalías derivadas de una eventual explotación petrolera sean compartidas con el Reino Unido

La propuesta apunta a destinar esos recursos al financiamiento de la defensa de las islas, cuyos gastos son cubiertos actualmente por el presupuesto británico y ascienden a unos 75 millones de libras esterlinas anuales

Los conservadores sostienen que el reparto de las regalías permitiría liberar fondos para el presupuesto de defensa del Reino Unido y reducir la carga sobre los contribuyentes británicos