Javier Milei grabó su cadena nacional sobre Malvinas en la Casa Rosada junto a todo el Gabinete, en una puesta que llevó la marca de Santiago Caputo y que buscó reordenar la agenda política en el inicio de la campaña
Los ministros llegaron cerca de las 16 y esperaron al Presidente en el Salón Blanco, mientras él recibía al premio Nobel de Economía James Heckman y a la rectora de la Ucema, Carola Pessino. La grabación final comenzó a las 18.52 y se extendió hasta pasadas las 19
Un mensaje con tono nacional
En el discurso, Milei anunció la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, el envío de un proyecto al Congreso para reforzar la soberanía sobre Malvinas y sanciones más severas para empresas extranjeras que operen en las islas. También sostuvo que la cuestión no pertenece a un gobierno ni a un partido, sino que es una causa nacional
Según fuentes oficiales, en la preparación participaron Caputo, Quirno, equipos del ministerio, la Secretaría de Legal y Técnica y la SIDE, que evaluó el nivel de gravedad y urgencia del escenario vinculado con actividades ilícitas en torno al archipiélago
Señales hacia adentro y hacia afuera
En la Casa Rosada remarcaron que las compañías que trabajan en la zona de Sea Lion avanzan hacia la explotación de petróleo, un paso posterior a la exploración, y que eso agrava el conflicto de soberanía. Milei también dejó un guiño a su electorado más duro al criticar la situación de Reino Unido y de Europa por la inmigración descontrolada
Minutos antes de la difusión del mensaje, los ministros publicaron el enlace de la cadena nacional con la consigna “Las Malvinas son argentinas”. El oficialismo buscó así capitalizar un clima político que, según admiten en el entorno presidencial, resultaba favorable para ubicar al Presidente en el centro de la escena
La intervención de este jueves también marcó un contraste con declaraciones previas del propio Milei, quien en 2025 había planteado la posibilidad de que los malvinenses elijan a la Argentina por convicción y no por presión. Esta vez reforzó la línea histórica de la diplomacia local y rechazó que los isleños tengan derecho a la autodeterminación