Javier Milei atraviesa una racha diplomática que le deja más margen político del que parecía tener hace apenas unas semanas. La señal más visible llegó desde Estados Unidos, donde Donald Trump dejó abierta la posibilidad de revisar la neutralidad de su país en el conflicto de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por Malvinas
Ese gesto no aparece aislado. En Washington también se perciben tensiones con Londres por la actitud británica frente a Irán y por la discusión dentro de la OTAN sobre cuánto debe aportar Europa a su propia defensa. En ese contexto, la cuestión Malvinas empezó a leerse con un valor estratégico distinto, ligado al control de pasos interoceánicos y a una eventual disputa global con China
Una oportunidad para la Casa Rosada
Para el Gobierno, la novedad funciona como un respaldo político en plena campaña. El Presidente ya había definido el reclamo sobre las islas como una “causa sagrada”, y en su entorno se celebró el giro como una señal de alineamiento con uno de sus principales aliados internacionales. También pesó el optimismo que había expresado Scott Bessent en un encuentro del G-20 con Luis Caputo
La lectura oficial, sin embargo, convive con una advertencia: el apoyo no nace tanto de una política exterior integral de Washington como de su pulseada con Londres. La referencia a Malvinas formó parte de una esgrima más amplia y no de una definición cerrada sobre el diferendo con la Argentina
Negocios, petróleo y presión isleña
El escenario se vuelve más sensible por la inminente explotación petrolera en la zona. El proyecto Sea Lion, a cargo de Navitas y Rockhopper, prevé inversiones de hasta 4000 millones de dólares y podría comenzar a producir en 2028. La Argentina ya denunció como ilegales los permisos otorgados desde las islas
La eventual expansión de la actividad petrolera también podría reforzar la posición política de los habitantes isleños, un punto central para Londres en su intento de desplazar la discusión desde la descolonización hacia la autodeterminación. Para la diplomacia argentina, la respuesta pasa por insistir en que no se trata de un pueblo originario sino de población implantada de manera ilegítima
Caputo, Scatturice y la política de gestos
En paralelo, Santiago Caputo y su red de vínculos con operadores y empresarios cercanos al oficialismo también buscaron aprovechar el clima favorable. Leonardo Scatturice, una pieza clave en esos contactos, quedó además asociado a otro alivio para el entorno libertario: el archivo de la causa por el ingreso de Laura Belén Arrieta con valijas sin control aduanero
El expediente quedó cerrado sin sobreseimiento y con observaciones sobre la falta de explicaciones oficiales. Ese cierre alimentó la lectura de que, al menos por ahora, varias de las tensiones más incómodas para el Gobierno encuentran una salida conveniente
Brasil, otro frente que se le mueve a Milei
La buena fortuna del Presidente no se limita a Washington. En Brasil, el juez Alexandre de Moraes quedó bajo fuerte presión tras conocerse intercambios con el banquero Daniel Borgaro, investigado por estafas y presunto intento de fuga. El caso golpea de lleno a quien lleva el expediente contra Jair Bolsonaro, uno de los aliados más cercanos de Milei
Ese frente se mezcla con la visita de un grupo de legisladores argentinos a Brasilia, donde fueron recibidos por figuras del gobierno de Lula. La escena refleja que la disputa regional sigue abierta y que, para Milei, la política exterior se convirtió también en un insumo de la pelea interna