El pedido público de Diego Santilli para que Victoria Villarruel deje su cargo si no acompaña a Javier Milei reconfiguró la agenda del Gobierno y empujó al centro de la escena un conflicto que llevaba meses en escalada

En la Casa Rosada admiten que la frase no estaba prevista ni formaba parte de ningún libreto. Aun así, puertas adentro sostienen que Santilli expresó en voz alta un malestar compartido por buena parte del oficialismo y que no habrá una desautorización formal

Una reacción fuera de programa

El día había sido pensado para instalar otros temas: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, anunciada por el Presidente, y los anuncios de inversiones de Pampa Energía. Sin embargo, la discusión terminó girando sobre Villarruel, hoy considerada por el oficialismo como una de las principales adversarias políticas del jefe de Estado

Funcionarios del Gobierno remarcan que el planteo de Santilli fue espontáneo y que nadie le había pedido avanzar con esa definición. También señalan que, si existiera una decisión política de ese tipo, se habría intentado antes

Pese a eso, en el entorno presidencial dejaron trascender que el jefe de Gabinete cuenta con respaldo tácito de Javier Milei y de Karina Milei. Justifican su postura en la idea de que Villarruel puso en duda la salud mental del Presidente y actuó contra la investidura presidencial

Villarruel respondió y se reubicó en la escena

Horas después, la vicepresidenta contestó sin nombrar a Santilli, pero con un mensaje dirigido claramente a él. Lo acusó de querer dañar la institucionalidad y de conspirar contra el orden republicano

En ese mismo mensaje, Villarruel recurrió al lenguaje habitual de Milei contra sus adversarios y volvió a instalarse como víctima de un ataque del Poder Ejecutivo, una posición que el propio Gobierno reconoce que antes no tenía

Para la Casa Rosada, el mayor costo de la declaración de Santilli fue el corrimiento de la agenda. La intención era seguir empujando la reforma del Banco Central como primer tramo de la campaña 2027, pero el foco terminó puesto en la interna con la vicepresidenta

La apuesta se profundiza

Lejos de moderar el tono, Santilli redobló la apuesta por la noche y repitió su frase de la mañana, a la vez que desafió a Villarruel a armar su propio partido y competir

En su entorno admiten que el movimiento lo acerca más al estilo confrontativo de La Libertad Avanza y lo aleja de las formas que solía preservar. También recuerdan un gesto previo de rechazo hacia Villarruel durante el acto del 9 de julio en Tucumán, aunque entonces lo atribuyeron a una coincidencia de la escena y no a una intención deliberada

Esta vez, en cambio, en el Gobierno no ven dudas: Santilli eligió escalar el conflicto con plena conciencia y con el aval político suficiente para sostener el choque