La inteligencia artificial ya está modificando las tareas cotidianas y los modelos de trabajo. Para Douglas Levin, el desafío no consiste únicamente en identificar cuál es el mejor modelo, sino en comprender dónde permanece el valor humano y qué actividades todavía requieren supervisión, criterio y responsabilidad

Levin fundó Black Duck Software, una compañía especializada en seguridad de código abierto, cumplimiento de licencias y gestión de código que fue adquirida por Synopsys por unos US$565 millones. También ocupó cargos directivos en Microsoft y actualmente desarrolla tareas de investigación en Harvard Business School y de asesoramiento académico en la Facultad de Derecho de Stanford

Durante su visita a la Argentina, dictó clases sobre la creación y el crecimiento de compañías nativas de inteligencia artificial en el IAE Business School. Su trabajo abarca inteligencia artificial, ciberseguridad, blockchain y estrategia tecnológica

El valor está en la supervisión y los procesos

Según Levin, el escenario de la IA cambia con tanta rapidez que cualquier herramienta puede quedar superada en poco tiempo. Por eso recomienda probar distintas opciones y combinar modelos según la tarea

En su análisis, algunos sistemas pueden ofrecer mejores resultados al escribir, mientras que otros se destacan en matemática. La experimentación constante es, a su juicio, una de las claves para aprovechar esta tecnología

El valor económico no se concentra solamente en el modelo utilizado. También está en la supervisión humana, conocida como human in the loop, y en los flujos de trabajo que pueden automatizarse dentro de una organización. Además, las empresas deben mantenerse actualizadas sobre las nuevas funciones que incorporan los sistemas

Los riesgos de los agentes autónomos

Levin advirtió que ya se produjeron incidentes en los que modelos de lenguaje superaron los límites previstos y accedieron a organizaciones que no estaban preparadas para ese tipo de tecnología

Estos agentes pueden extraer datos, incorporarlos a sus sistemas y utilizarlos para mejorar su desempeño. Sin embargo, todavía permanece abierta la discusión sobre si algunos episodios fueron accidentales o si estuvieron vinculados con el modo en que fueron diseñados para obtener la mayor cantidad posible de información

El investigador también planteó escenarios de mayor gravedad, como el acceso a instalaciones nucleares, la creación de armas biológicas o el uso de sistemas de defensa para atacar empresas. Aunque no se registraron hechos de ese tipo, consideró necesario establecer límites antes de que las capacidades de los agentes aumenten

En la etapa actual, previa a la inteligencia artificial general y a la superinteligencia, las medidas de protección disponibles todavía permiten restringir el comportamiento de estos sistemas

La llegada de la inteligencia artificial general

Levin sostiene que la inteligencia artificial general podría llegar dentro de dos o tres años. Algunas personas creen que los agentes actuales ya representan una forma inicial de ese desarrollo debido al nivel de independencia que alcanzaron

La superinteligencia, en cambio, sería una etapa diferente: sistemas capaces de programar a otros sistemas de inteligencia artificial de gran complejidad

Sobre la posibilidad de que la IA desarrolle conciencia, Levin dijo que no puede ofrecer una respuesta definitiva. Sí señaló que empresas como Neuralink y otras compañías trabajan para incorporar inteligencia artificial al cerebro, algo que podría convertirse en un primer paso

En ese debate mencionó distintos componentes de la conciencia: el conocimiento de uno mismo, la percepción de lo que ocurre alrededor y la capacidad de autodeterminarse

Entre el riesgo existencial y los incidentes cotidianos

Levin consideró que las advertencias de algunos ejecutivos de empresas de IA sobre posibles amenazas para la humanidad también deben analizarse en función de sus intereses

En su opinión, esas compañías buscan mostrar que reconocen los riesgos y que no pretenden provocar escenarios catastróficos. Además, las empresas que planean salir a la Bolsa deben informar públicamente sus posibles amenazas como parte de ese proceso

El investigador no descartó que exista un riesgo existencial, aunque estimó más probable que se produzcan accidentes de menor escala, filtraciones de datos e incidentes aislados

Más productividad y menos puestos en algunas áreas

La incorporación de IA ya permite resolver en horas tareas que antes podían requerir días o semanas. Los usuarios no solo la emplean como una herramienta de búsqueda, sino también para crear imágenes, producir contenidos y completar procesos complejos

Marketing y comunicación son algunos de los sectores donde la productividad está creciendo con mayor rapidez. Las empresas, además, comienzan a recompensar especialmente a quienes utilizan estas herramientas y se capacitan en su uso

Esta tendencia podría generar una mayor diferencia entre los empleados que incorporen la tecnología y aquellos que no lo hagan

Los desarrolladores de software fueron de los primeros en experimentar sus beneficios. También surgieron estudios jurídicos nativos de IA en Nueva York, Boston, Silicon Valley y San Francisco. Allí, los modelos pueden redactar contratos, preparar acuerdos y producir textos con mayor velocidad

Levin aclaró que los abogados seguirán siendo necesarios, aunque posiblemente haya menos profesionales por empresa. Algo similar podría ocurrir en el sector tecnológico: las compañías continuarán teniendo miles de empleados, pero no necesariamente cientos de miles

La escritura como habilidad que conviene conservar

Una de las capacidades humanas que, según Levin, corre mayor riesgo de delegarse es la escritura. La interacción con computadoras y teléfonos podría reemplazar progresivamente el acto de redactar, pese a la importancia cultural de los idiomas y de las obras creadas con ellos

El propio investigador intenta preservar esa práctica. En ocasiones escribe de madrugada para su blog con una pluma y luego utiliza herramientas de IA para corregir la gramática y la ortografía. Sin embargo, el primer borrador siempre lo realiza a mano

La IA como copiloto en la educación

En Harvard, la mayoría de las 13 escuelas considera que la inteligencia artificial generativa debe funcionar como una herramienta de apoyo y no como un reemplazo de las actividades académicas

Algunos profesores prohíben su uso en clase, mientras que otros lo permiten, aunque advierten que evaluarán con especial rigor los trabajos. Para Levin, muchos estudiantes entienden que utilizar IA para resolver por completo sus tareas puede ser una forma de engaño

Por eso, considera que la usan principalmente como copiloto, asistente o editor, con el objetivo de mejorar su aprendizaje y no de sustituirlo

La financiación, una amenaza para las startups

La situación de los emprendimientos tecnológicos también preocupa a Levin. Mientras las compañías de IA que logran éxito consiguen cientos de millones de dólares, las startups pequeñas encuentran cada vez más dificultades para financiarse

El investigador prevé una depuración del mercado durante los próximos meses y años. Muchas empresas podrían desaparecer si no logran obtener capital, a pesar de que esos pequeños emprendimientos representan, en su visión, una parte importante del futuro tecnológico