Una start-up de San Francisco publicó este mes una oferta laboral poco habitual: buscaba personas para sacar a pasear perros robot. No exigía experiencia previa y ofrecía unos 20 dólares por hora, una tarifa similar a la de pasear animales reales

La diferencia estaba en la duración y el esfuerzo. Cada recorrido podía extenderse entre cuatro y seis horas. Además, los trabajadores debían poder manipular con seguridad equipos de unos 15 kilogramos

Cuando el robot se queda sin fuerzas

Los cuadrúpedos mecánicos no siempre completaban el trayecto. En algunos casos, el sobrecalentamiento de sus sistemas hacía que se detuvieran y se negaran a continuar. Entonces, el paseador debía cargarlos y llevarlos de regreso a la oficina

La empresa responsable, Dimensional, está desarrollando un sistema operativo de código abierto para robots. Su fundador, Stash Pomichter, quiere combinarlo con agentes de inteligencia artificial capaces de recibir instrucciones y ejecutar tareas físicas

La compañía compró más de 100 perros robot y 50 robots humanoides a fabricantes de Estados Unidos, China y Alemania. Los modelos utilizados en las calles cuestan alrededor de 2000 dólares, fueron fabricados por la empresa china Unitree y pueden manejarse mediante un control remoto o una aplicación móvil

Datos para mejorar la navegación

Los paseadores no solo acompañan a las máquinas. También las controlan y guían mientras sus cámaras y sensores registran el entorno. Esos recorridos generan la llamada “verdad sobre el terreno”: información real que permite comparar el desempeño de un robot dirigido por una persona con el de uno controlado por inteligencia artificial

En las pruebas de Dimensional, el agente de inteligencia artificial tuvo un rendimiento inferior al humano al manejar el hardware. La empresa concluyó que todavía necesita supervisión humana para operar con eficacia en espacios urbanos

El objetivo final es que estos sistemas puedan trabajar en fábricas, centros de datos y obras de construcción, además de cumplir funciones de vigilancia. En Atlanta, un perro robot ya patrulla un complejo de departamentos mientras una persona lo supervisa a distancia desde Filipinas

De la patrulla al trabajo físico

Pomichter también programó un robot para recorrer de noche la oficina de la empresa. El sistema debía seguir a cualquier persona que ingresara después de la medianoche y enviarle un mensaje para que revisara las cámaras y determinara si se trataba de un empleado o de un intruso

La presencia de estos robots provocó reacciones contrapuestas en el barrio de Dogpatch, donde funciona Dimensional. Un hombre acudió a la oficina y envió mensajes amenazantes a un empleado, al afirmar que las máquinas podían utilizarse como armas. La empresa informó el episodio a la policía

Para Dimensional, los paseos muestran que la autonomía robótica todavía depende de personas que guíen, vigilen y rescaten a las máquinas cuando fallan. La promesa de delegar tareas físicas aún requiere bastante trabajo humano