La Comisión Europea no presentará por ahora un impuesto común sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas. Bruselas ha dejado la decisión en manos de los Estados miembro, después de que España y otros cinco países pidieran avanzar hacia una respuesta coordinada

La reclamación busca repartir el coste de la crisis energética vinculada a la guerra en Oriente Próximo. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, confirmó que la posibilidad de aplicar gravámenes nacionales fue analizada durante la reunión informal de ministros de Economía y Finanzas de la eurozona celebrada en Dublín, Irlanda

“En este momento no estamos planteando una propuesta a escala de la UE”, afirmó Dombrovskis. No obstante, señaló que los países pueden establecer impuestos sobre las ganancias extraordinarias si así lo deciden

El comisario también dejó abierta la posibilidad de que Bruselas modifique su posición más adelante. La Comisión seguirá vigilando la evolución de los acontecimientos y adoptará las propuestas o reacciones que considere apropiadas, aunque no anticipó medidas concretas para los próximos meses

Bruselas pide limitar las ayudas

Dombrovskis reconoció que la economía europea afronta un nuevo shock provocado por el aumento de los precios de la energía. Ante esta situación, pidió a los gobiernos actuar con prudencia, especialmente por el limitado margen presupuestario de varios países

Según el comisario, las medidas de apoyo destinadas a los hogares y las empresas afectadas deben ser temporales y específicas. También advirtió que no deberían estimular una mayor demanda de combustibles fósiles