El juicio del caso Kitchen ha quedado visto para sentencia con dos relatos incompatibles sobre la mesa y con ocho acusados en el centro de una pieza clave sobre la presunta guerra sucia contra el extesorero del PP Luis Bárcenas
La defensa habla de inteligencia y legalidad
Para las defensas, Kitchen fue una operación de inteligencia lícita orientada a seguir los movimientos de dinero de Bárcenas después de que aflorara su fortuna en Suiza a finales de 2012
En esa línea, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz asegura que nunca supo de la existencia del operativo. También sostiene que la información de Bárcenas no le afectaba porque no aparecía en sus conocidos papeles y acusa a su antiguo número dos, Francisco Martínez, de haber manipulado los mensajes que se atribuyen a ambos
Martínez, por su parte, se desmarca de Interior aunque defiende que la actuación fue legal. Su abogado llegó a señalar que, si la intención hubiera sido sustraer documentación a Bárcenas, había otras formas de hacerlo sin implicar a la Policía
La acusación ve un operativo parapolicial
La Fiscalía y las acusaciones particulares y populares sostienen lo contrario: que se trató de un operativo ilegal de control de daños, diseñado desde Interior para arrebatar a Bárcenas documentación y grabaciones comprometedoras para el PP y sus dirigentes
El ministerio público considera que la finalidad fue delictiva y que no perseguía el dinero del extesorero, sino obtener material sensible y obstaculizar la investigación del caso Gürtel. Para la Fiscalía, la cúpula de Interior tuvo control y manejo de la operación, y para sus integrantes pide 15 años de cárcel
PSOE y Podemos también defendieron que hubo una estructura parapolicial con Fernández Díaz en la cúspide y con un objetivo político claro: frenar el impacto de Gürtel sobre la dirección del PP
El papel de Sergio Ríos y los testimonios políticos
Otro de los acusados, el ex chófer de Bárcenas Sergio Ríos, admitió haber sido captado como confidente para la operación. También reconoció que cobró 48.000 euros con cargo a fondos reservados, aunque negó haber recibido otro pago relacionado con su ingreso en la Policía. Ríos, además, considera que el operativo fue legal
Durante el juicio también declararon como testigos Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Félix Sanz Roldán. Todos negaron conocer Kitchen y rechazaron cualquier implicación del CNI. Rajoy afirmó que ni el ministro del Interior, ni el secretario de Estado, ni el presidente intervienen en operaciones policiales, aunque añadió que estaba convencido de que aquella actuación se ajustó a la legalidad
La causa sigue abierta
La sentencia no cerrará del todo el caso. La investigación continúa en la pieza principal de Villarejo o Tándem, de la que nace Kitchen, donde el juez ha pedido a la Policía que examine el material intervenido al excomisario para detectar posibles indicios de criminalidad en conversaciones con María Dolores de Cospedal y con Ignacio López del Hierro
En esos audios, incorporados a la causa, Villarejo menciona a un interlocutor al que quiere convertir en policía y habla de documentación sensible, mientras Cospedal le responde que hacía un mes se había limpiado todo lo que tenía porque se lo había dicho el presidente