La llegada de Rafa Villar al Bàsquet Manresa estuvo marcada por una lesión muscular en el recto femoral izquierdo que le hizo perderse buena parte de la pretemporada. El base reapareció frente al Barça en la última jornada de la fase de grupos de la Lliga Catalana y encara el inicio de curso convencido de haber elegido el destino adecuado

El jugador barcelonés, de 22 años, considera que su nuevo club encaja con su manera de entender el baloncesto y con sus objetivos personales. Desde el primer momento me transmitieron confianza, explicó Villar, quien ve en Manresa un lugar donde puede progresar y sentirse identificado

Una temporada de aprendizaje en Vitoria

Su incorporación al conjunto catalán llega después de una campaña en el Kosner Baskonia en la que tuvo menos participación de la esperada. Aun así, Villar no interpreta esa etapa como un retroceso, sino como una experiencia que le permitió convivir con jugadores de gran nivel

El base admite que sus estadísticas pueden ofrecer una visión incompleta de aquel curso, pero sostiene que aprendió mucho y que pudo contribuir desde un papel menos visible. Esa perspectiva le permite comenzar una nueva etapa sin cargar con la frustración de la temporada anterior

La competencia como motor del equipo

Villar también ha aprendido a convivir con las expectativas desde que debutó con el Barça a los 17 años. Su intención ahora es avanzar sin compararse con otros jugadores y aceptar que cada carrera tiene sus propios ritmos

En Manresa deberá pelear por minutos con Ferran Bassas y Hugo Benítez, dos bases que ya conocen al entrenador Diego Ocampo y la dinámica del equipo. El recién llegado, sin embargo, entiende esa competencia como una herramienta para mejorar el rendimiento colectivo

Su filosofía es clara: si los jugadores se exigen mutuamente, todos pueden crecer. Por eso no contempla la lucha por el puesto como un conflicto, sino como un estímulo para que cada integrante alcance su mejor versión

Manresa, una plataforma para avanzar

El club catalán se ha convertido en los últimos años en un escenario para que jóvenes talentos ganen protagonismo y den nuevos pasos en sus carreras. Villar conoce esa trayectoria y reconoce que también influyó en su decisión

La posibilidad de utilizar Manresa como trampolín, no obstante, no es su única motivación. Su prioridad pasa por ayudar al equipo, mejorar como jugador y persona, y aprovechar el día a día sin anticipar lo que pueda ocurrir más adelante

El Barça puede esperar

Villar mantiene un vínculo especial con el Barça, club en el que se formó y con el que debutó en la Euroliga en noviembre de 2021, ante el Zalgiris, cuando apenas tenía 17 años. No cierra la puerta a regresar algún día, aunque considera que ese escenario todavía está lejos

Su presente está en Manresa. Con una plantilla renovada con hasta diez incorporaciones y el reto de disputar la Liga Endesa y la Eurocopa, el base prefiere avanzar sin fijar metas excesivas. El primer objetivo, según reconoció, será asegurar la permanencia en la ACB y después valorar hasta dónde puede llegar el equipo

En el plano individual, Villar busca asimilar cuanto antes las ideas de Ocampo, ganarse un lugar en la rotación y terminar la temporada con la sensación de haber sido útil para sus compañeros y para el cuerpo técnico