Roger Federer no llegó a On como un atleta más contratado para promocionar unas zapatillas. El extenista suizo es socio, inversor y embajador de la compañía, cuyo valor en Bolsa alcanza los 9.165 millones de euros. Su vínculo nació de una afinidad previa con la marca y de un interés compartido por la innovación y el diseño

El caso de Federer forma parte de una tendencia cada vez más extendida: deportistas que dejan de limitarse a prestar su imagen y participan en la creación, gestión y expansión de empresas vinculadas con su identidad

Una relación que va más allá del patrocinio

La conexión entre deporte y moda tiene antecedentes históricos. René Lacoste fundó su propia marca en 1933 y, con el tiempo, la firma se convirtió en una casa global cuya relevancia ya no depende de que el público recuerde sus triunfos en Roland Garros

En el caso de Federer, la relación con On comenzó cuando la compañía advirtió que el tenista utilizaba sus productos. El contacto evolucionó hacia una asociación basada en intereses comunes y en la visión empresarial del deportista fuera de las pistas

Iniesta lleva Capitten a nuevas disciplinas

Andrés Iniesta también ha apostado por construir una marca propia. Capitten nació vinculada a su experiencia en el fútbol, pero busca ampliar su presencia hacia otras disciplinas y al universo sportstyle, que combina ropa deportiva con prendas de uso cotidiano

El NSN Cycling Team, propiedad de una de las empresas del exfutbolista, presentó en Sevilla un maillot de edición especial diseñado por Capitten. La prenda utiliza el patrón de la colección primavera-verano de 2027 y adapta sus colores al naranja y azul del equipo

Durante La Vuelta a España, los ciclistas del equipo también utilizaron zapatillas de la marca. Iniesta definió la colaboración como una oportunidad para trasladar la identidad de Capitten, nacida en el fútbol, a otro entorno deportivo

Desde 2027, el logotipo de Iniesta será además patrocinador oficial de la línea sportstyle de la compañía

El nombre del atleta como negocio global

Michael Jordan representa uno de los ejemplos más exitosos de esta estrategia. Junto con Nike creó Jordan Brand y lanzó la línea Air Jordan, una propuesta que convirtió su nombre en un fenómeno internacional

La iniciativa surgió después de que su madre, Deloris Jordan, lo animara a escuchar la propuesta de Nike. La compañía decidió desarrollar una línea completa de ropa alrededor de un único atleta

Actualmente, Jordan Brand factura miles de millones de dólares al año y el exjugador recibe regalías superiores a los ingresos que obtuvo durante su carrera, según Gadea Maier, directora del Máster de Dirección de Empresas de Moda y Belleza de EAE Business School

Una marca propia también permite evitar la competencia por visibilidad que suele producirse dentro de las grandes compañías. Cuando varios deportistas comparten patrocinador, la atención suele concentrarse en quienes consiguen más títulos durante una determinada temporada

Identidad, inclusión y exclusividad

Serena Williams creó S by Serena, una marca centrada en la inclusión y la expresión personal, con prendas disponibles en tallas grandes. Cristiano Ronaldo desarrolló CR7, que comenzó especializada en ropa interior y después amplió su catálogo a la ropa, el calzado y otros productos

En España, Sergio Ramos es cocreador de One New York, una firma de moda basada en lanzamientos limitados y exclusivos en cuyo proceso creativo participa el futbolista

Ona Carbonell, por su parte, cuenta con una colección de trajes de baño para mujer desarrollada bajo criterios de sostenibilidad

La relación entre los deportistas y las marcas no siempre nace de una estrategia comercial. Algunos mantienen su fidelidad hacia empresas que los apoyaron antes de alcanzar la fama. Otros continúan utilizando productos que consideran superiores por su rendimiento y calidad. En esos casos, la popularidad no determina la elección, sino que la refuerza

El objetivo final de una marca personal es que su nombre conserve valor incluso cuando la carrera deportiva haya terminado. Cuando una identidad logra consolidarse, puede llegar a sobrevivir a la propia persona que la hizo famosa