El peronismo de San Luis analiza una posible reunificación entre Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, los dos dirigentes que dominaron la política provincial durante décadas
La eventual alianza es considerada una herramienta para recuperar competitividad electoral en una provincia donde ambos hermanos gobernaron durante nueve períodos
Una disputa que lleva ocho años
Adolfo Rodríguez Saá estuvo al frente de la gobernación entre 1983 y 2001. Alberto ocupó el cargo entre 2003 y 2011, y luego entre 2015 y 2023. Entre ambos mandatos gobernaron Alicia Lemme y Claudio Poggi
Los hermanos están distanciados desde 2018 por motivos políticos y personales. La ruptura se profundizó en 2023, cuando Adolfo respaldó a Poggi, mientras Alberto apoyó la candidatura de Jorge “Gato” Fernández
En aquella elección, Fernández obtuvo el 42,30% de los votos y Poggi alcanzó el 52,9%. Para el justicialismo provincial, ese resultado demuestra que una eventual coordinación entre ambos sectores podría disputar el poder
Señales de acercamiento
Adolfo manifestó recientemente su disposición a buscar coincidencias con su hermano y con otros dirigentes. Planteó la necesidad de dejar atrás los conflictos internos y construir un programa común
El exgobernador conserva su partido y mantiene la intención de volver a ser candidato. Sin embargo, sus gestos también son interpretados como parte de una negociación más amplia para ordenar al peronismo y recuperar influencia
Alberto, por su parte, volvió a participar de actividades en la sede del Partido Justicialista de San Luis. Allí recibió respaldo de militantes que reclamaron una nueva postulación y retomó la consigna “Hay 2027”, utilizada como horizonte para el armado electoral
Dirigentes cercanos al exgobernador aseguran que sus críticas hacia Adolfo disminuyeron. Ese cambio es leído como una señal de distensión, aunque todavía no existe un acuerdo formal entre ambos
Dos alternativas electorales
En el peronismo puntano circulan dos posibilidades. La primera consiste en que uno de los hermanos respalde al otro como candidato a gobernador. En ese escenario, Alberto parte con ventaja por su estructura política y por su mejor posicionamiento en las mediciones internas
La segunda opción sería apoyar a un dirigente ajeno al apellido Rodríguez Saá, como ocurrió en 2015 con Poggi. En esa conversación comenzó a mencionarse al diputado nacional Ernesto “Pipi” Alí, cercano a Alberto y valorado por Adolfo por su oposición al actual gobierno provincial
Alí dejó recientemente el bloque de Fuerza Patria para incorporarse al espacio legislativo vinculado a Fernández. El movimiento respondió al reordenamiento político provincial y podría fortalecer su como eventual candidato, aunque su proyecto quedaría condicionado si Alberto decide competir
Fernández, último candidato peronista a la gobernación, no tendría intención de encabezar una nueva campaña. Su objetivo sería contribuir a la unidad sin buscar una nueva postulación
Una negociación con impacto provincial
El próximo año San Luis tendrá elecciones nacionales y también comicios para elegir convencionales constituyentes, luego de que Poggi impulsara una reforma de la Constitución provincial
Ese escenario aumenta el valor de un acuerdo opositor. Tanto Adolfo como Alberto recorren distintas localidades y mantienen una presencia activa en la vida política provincial
Los dirigentes peronistas buscan que la discusión se concentre en San Luis y no quede subordinada a las disputas nacionales. La expectativa es que, antes de fin de año, el PJ defina una candidatura y avance en una estrategia común
Por ahora, la reconciliación depende de una decisión personal de los hermanos. Mientras tanto, distintos sectores presionan para que las diferencias queden en segundo plano y el peronismo pueda presentar una alternativa competitiva