Durante mucho tiempo, jugadores, técnicos y dirigentes eligieron el silencio frente a los arbitrajes. El temor a una sanción o a eventuales consecuencias deportivas funcionaba como límite. Ahora, esa barrera parece haberse quebrado
Las críticas ya no provienen solamente del periodismo o de los hinchas. También las formulan abiertamente distintos protagonistas del fútbol argentino, incluso con expresiones propias de las tribunas
Una cadena de cuestionamientos
Stefano Di Carlo fue uno de los primeros en endurecer el discurso, cuando reclamó que se encontrara “el límite de la vergüenza”. En ese momento, River ya se había alejado de la AFA, aunque no se descarta un eventual regreso
Después, Nicolás Russo sostuvo que el ciclo de Federico Beligoy estaba cumplido y que había situaciones que ya no podían continuar. El presidente de Lanús también anticipó un cambio en el vínculo de su club con la AFA, pese a la relación históricamente cordial
Daniel Vila, titular de Independiente Rivadavia, fue todavía más directo: en el Monumental calificó de “bandidos” a Nicolás Ramírez y a Beligoy
Juan Sebastián Verón, por su parte, expresó su sorpresa ante el cambio de actitud de algunos dirigentes. Según planteó, quienes antes le pedían que formulara sus reclamos dentro de la AFA ahora los realizan públicamente
El silencio que antes predominaba
La reacción actual contrasta con episodios recientes. El año pasado, Walter Otta no pudo ingresar a la cancha por una acusación que consideró falsa y por una suspensión del Tribunal de Ética. En aquella ocasión, ningún colega salió públicamente en su defensa
Algo similar ocurrió con Frank Kudelka, quien dejó su cargo después de que errores arbitrales en Barracas Central-Huracán perjudicaran a Huracán en la pelea por la clasificación a los playoffs. Tampoco hubo entonces manifestaciones públicas de los futbolistas afectados
La recomendación predominante entre entrenadores y jugadores era no hablar. Esa cautela, sin embargo, perdió fuerza durante las últimas semanas
La advertencia por la información falsa
La Dirección Nacional de Arbitraje anunció que quienes difundan “información falsa” deberán responder ante la Justicia. El comunicado pareció vincularse con declaraciones de Ricardo Caruso Lombardi sobre el partido entre Atlético Tucumán y River
Caruso Lombardi había afirmado que Andrés Gariano decidió no revisar una posible expulsión de Mauro Arambarri, pese a que Silvio Trucco le habría pedido que acudiera al VAR
La advertencia no estuvo acompañada por pronunciamientos sobre los reclamos de Guillermo Barros Schelotto, Pedro Troglio y Julio Falcioni, quienes también expresaron críticas contra los arbitrajes
Designaciones que alimentan la tensión
Cada designación genera preocupación en los clubes. Dirigentes consultan a los presidentes de sus instituciones y entrenadores cuestionan determinadas elecciones antes de los partidos
La falta de un criterio visible para sancionar a los árbitros también provoca malestar. Después de Riestra-Vélez, se informó que Nazareno Arasa y Diego Ceballos serían apartados: el primero había sido el juez principal y el segundo había estado a cargo del VAR
Sin embargo, Arasa regresó en la fecha pasada y fue designado para conducir San Lorenzo-Boca, uno de los partidos más importantes de la jornada. El paso del castigo a un encuentro central se produjo en poco tiempo
La disputa también alcanza a la Primera Nacional
El malestar se repite en la Primera Nacional. Los dirigentes de los clubes intercambian reclamos en un grupo de WhatsApp y algunos pidieron que la definición del torneo no vuelva a estar atravesada por tantos partidos polémicos
En paralelo, circulan versiones sobre una posible salida de Beligoy y sobre Pablo Dóvalo como eventual reemplazante. La posibilidad llamaría la atención porque Claudio Tapia siempre respaldó al actual responsable del arbitraje
También aparecen señales de una eventual división entre los sectores vinculados con Pablo Toviggino y Tapia. Toviggino, tesorero de la AFA, mantiene una cercanía conocida con Sergio Massa, al igual que Russo dentro de su espacio político y Vila en su relación personal, aunque esos vínculos no alcanzan para confirmar una ruptura interna
El escenario repite una discusión que atraviesa al fútbol argentino desde hace tiempo: el arbitraje no siempre aparece como un objetivo deportivo, sino como una herramienta de poder
La diferencia es que ahora dirigentes, técnicos y otros protagonistas dejaron de guardar silencio. Sus cuestionamientos apuntan a los árbitros, pero también parecen dirigirse hacia las estructuras que los designan y conducen