El hallazgo de hielo en cráteres permanentemente oscuros de los polos lunares impulsó la idea de construir bases, pueblos e incluso centros industriales en la Luna. Sin embargo, las estimaciones sobre el consumo de agua plantean un límite decisivo para esos proyectos

La Luna conserva decenas de cráteres que no reciben luz solar directa desde hace unos cuatro mil millones de años. En muchos de ellos, las temperaturas se mantienen por debajo de los 110 K y el hielo queda atrapado en un entorno donde apenas se sublima

Misiones orbitales realizadas desde 2013 permitieron cartografiar estas zonas. Algunas estimaciones llegaron a calcular hasta mil millones de toneladas de agua congelada, aunque los cálculos actuales más probables apuntan a una cantidad aproximadamente 30 veces menor

La energía no sería el principal obstáculo

Los bordes de esos cráteres reciben luz solar casi permanente. Allí podrían instalarse torres de un kilómetro de altura cubiertas con paneles fotovoltaicos, capaces de generar hasta tres gigavatios de electricidad

La abundancia de silicio también permitiría fabricar paneles solares en la propia Luna. Además, la disponibilidad de energía podría favorecer la instalación de centros de datos de inteligencia artificial y el desarrollo de una economía lunar

Las reservas no sostendrían una gran ciudad

El problema aparece al calcular cuánto tiempo duraría el agua disponible. Con una reserva inicial de mil millones de toneladas y sin sistemas de reciclaje, una ciudad lunar tendría recursos solo para unos pocos años

Incluso con una eficiencia de reciclaje del 98%, similar a la alcanzada en la Estación Espacial Internacional, una población de un millón de personas agotaría el agua en poco más de un siglo

Si la cantidad real de agua es 30 veces menor, el plazo también se reduce en esa proporción. En ese escenario, una ciudad pequeña podría quedarse sin reservas después de apenas una década

Los asentamientos de menor tamaño tendrían mejores perspectivas. Una aldea de 1.000 habitantes, o un pueblo de 10.000, podría ser sostenible durante varios siglos o más

Más reciclaje y nuevas exploraciones

Entre las posibles soluciones figuran multiplicar por cinco o más la eficiencia del reciclaje, reducir el consumo mediante técnicas como la agricultura vertical e importar agua desde asteroides accesibles

La alternativa más prometedora sería encontrar nuevas reservas. Las técnicas actuales de prospección apenas alcanzan unos pocos metros de profundidad, mientras que el regolito lunar puede extenderse decenas de metros y esconder hielo en sus trampas frías

Por eso, localizar más agua sería el primer paso para determinar si los ambiciosos planes de establecer poblaciones permanentes en la Luna pueden hacerse realidad