El Museo Arqueológico Nacional está restaurando 187 recipientes de vidrio romano, fechados entre el 30 a. C. y la etapa tardorromana, en un trabajo de conservación que se extenderá durante diez meses y culminará con su exhibición al público previsiblemente en marzo de 2027
En el taller de restauración, las piezas esperan sobre mesas de trabajo cubiertas de cajas y residuos adheridos. La encargada de su limpieza, la conservadora y restauradora Elena Mora, utiliza herramientas delicadas y una solución de agua con alcohol para retirar la suciedad sin alterar materiales que han sobrevivido durante siglos
Una colección con historia de oficio
Los vidrios forman parte de una colección de 255 objetos reunida por la familia Giralt, vidrieros catalanes, especialmente por Enrique Giralt Rocamora, que en los años cincuenta quiso reunir piezas capaces de contar la evolución del propio vidrio. El conjunto reúne más de dos mil años de técnicas, usos y formas
Entre las piezas más antiguas hay un pequeño grupo realizado en pasta vítrea, con una cronología anterior, en torno al 300-200 a. C., procedente de yacimientos de la zona siriopalestina, vinculada al origen de la fabricación del vidrio
Jarras, copas y vasos con siglos de uso
Las 187 piezas romanas proceden de distintos puntos del Imperio, además de Oriente Próximo y el norte de África. Entre ellas destacan jarras flavias de un litro de capacidad, cuencos de costilla, copas carchesium, vasitos irisados y ungüentarios cuentagotas
Algunas piezas conservan todavía tonos verdosos, marrones o rojizos; otras han perdido transparencia y muestran iridiscencias azules, moradas y rosas por efecto de la desvitrificación, un deterioro que también les aporta una belleza singular
La restauración permitirá estudiar y exhibir un conjunto excepcional de recipientes de uso cotidiano y ceremonial que muestran cómo el vidrio pasó de ser un material de lujo a formar parte de la vida diaria en el mundo romano