Expertos reunidos en Pekín pidieron reforzar la supervisión humana, los sistemas de seguridad y la cooperación internacional para afrontar los riesgos asociados con la inteligencia artificial (IA)
Los participantes también rechazaron que otros países tengan que alinearse con China o Estados Unidos para desarrollar esta tecnología
El debate se celebró durante la decimotercera edición del Foro Xiangshan, cuya inauguración formal está prevista para este miércoles. El encuentro aborda, entre otros asuntos, la gobernanza de las tecnologías emergentes, la estabilidad estratégica y la competencia entre grandes potencias
Regulación al ritmo del avance tecnológico
Vladimir Norov, exsecretario general de la Organización de Cooperación de Shanghái y antiguo ministro de Exteriores de Uzbekistán, advirtió que la evolución de la IA está superando la capacidad de las instituciones para establecer normas
Norov, quien preside la Asociación de Inteligencia Artificial de Asia Central, propuso mejorar la coordinación entre gobiernos, empresas tecnológicas y centros de análisis. También planteó crear mecanismos para compartir información sobre riesgos e incidentes graves
El especialista sostuvo que ningún Estado puede afrontar por sí solo los desafíos de unos sistemas que avanzan con rapidez
El control humano como prioridad
El general emiratí retirado Obaid Al Ketbi, ex alto cargo del Ministerio de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, centró su intervención en el desarrollo de los agentes de IA
Estos sistemas pueden planificar, coordinar y ejecutar tareas complejas, por lo que, según Al Ketbi, las decisiones deben mantenerse bajo control humano. El militar defendió además que las normas se ajusten al nivel de riesgo de cada aplicación
Cooperación sin bloques tecnológicos
Norov señaló que los países de Asia Central buscan participar en el desarrollo de la IA y acceder a transferencia tecnológica, sin convertirse en usuarios pasivos ni depender de una única potencia
Al Ketbi trasladó una postura similar al contexto de Oriente Medio. A su juicio, los países de la región deben poder colaborar tanto con Pekín como con Washington y, al mismo tiempo, fortalecer sus propias capacidades
El intercambio se produce en un contexto de debate internacional sobre la velocidad de desarrollo de los modelos más avanzados. Ejecutivos tecnológicos estadounidenses han pedido reducir ese ritmo por motivos de seguridad, una propuesta cuestionada por el presidente Donald Trump, quien considera que una regulación más estricta podría favorecer a China
China, por su parte, ha defendido una inteligencia artificial orientada al beneficio público y acusa a Estados Unidos de recurrir a argumentos de seguridad para limitar el avance tecnológico chino