Taipéi, 4 ago.- El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, afirmó este martes que la isla no aceptará los intentos de infiltración de China ni el llamado "terror rojo" asociado a la nueva ley de unidad étnica impulsada por Pekín, y reclamó a la comunidad internacional una respuesta firme

Durante la apertura del Foro Ketagalan, un encuentro sobre seguridad del Indopacífico organizado por el Gobierno taiwanés, Lai volvió a cuestionar la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, vigente en China desde el mes pasado. Según el mandatario, esa norma no solo afecta a la política interna china, sino que también puede utilizarse para presionar a personas y organizaciones fuera del país

El foco de Taipéi está en el artículo 63

La principal preocupación de Taiwán es el artículo 63, que contempla responsabilidades legales para entidades e individuos situados fuera de China si se les atribuyen actos contra la unidad étnica o favorables al separatismo. Académicos taiwaneses advierten que eso podría exponer a ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, sobre todo a quienes viajan con frecuencia a China o mantienen allí negocios, inversiones o lazos familiares

Lai sostuvo que la ley vulnera la soberanía taiwanesa y que también afecta a religiones y minorías. Añadió que, mediante formas de represión transnacional, Pekín intenta extender la censura política y generar un clima de intimidación en otros lugares

Más defensa, más resiliencia

El presidente aseguró que Taiwán seguirá defendiendo la libertad y la democracia, y prometió que su Gobierno no retrocederá ante las amenazas derivadas de esa normativa. También afirmó que reforzará los sistemas de prevención y protección frente a ese tipo de presiones

Además, señaló que la respuesta se apoyará en la defensa colectiva y la responsabilidad compartida, con más modernización de las fuerzas armadas y más resiliencia social. "Incluso frente a las amenazas autoritarias y a los desafíos globales emergentes, nos mantendremos firmes", dijo

Las declaraciones llegan en un contexto de tensiones crecientes entre Taiwán y China, que considera a la isla parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para controlarla. En ese escenario, las fuerzas taiwanesas iniciarán el miércoles la fase de fuego real de sus maniobras anuales Han Kuang, destinadas a medir su preparación ante una eventual agresión