El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la campaña “Acércate, escucha, acompaña... repara” para visibilizar la discapacidad psicosocial y promover una forma de trato más cercana y respetuosa hacia las personas que viven con un intenso sufrimiento psíquico
La iniciativa incluye la publicación de un Manual de reparación, una guía con pautas sencillas para acompañar a quienes atraviesan estas situaciones y para ayudar a recomponer vínculos que pueden haberse debilitado por el estigma, la soledad o el miedo a no saber cómo actuar
Una realidad difícil de medir
La discapacidad psicosocial no es un diagnóstico, sino un concepto que alude a las limitaciones que algunas personas con problemas de salud mental, como depresión, ansiedad o psicosis, pueden experimentar en su vida diaria, en sus relaciones o en su participación laboral cuando su situación interactúa con barreras sociales, institucionales o ambientales
Según la Base Estatal de Datos de Personas con Valoración del Grado de Discapacidad del Imserso, a 31 de diciembre de 2024 había 793.220 personas con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 % por deficiencias encuadradas en la categoría de sistema nervioso o función mental. Esa cifra representa el 23,2 % del total de personas con discapacidad, aunque no equivale al número de personas con discapacidad psicosocial, porque esa categoría también incluye otras patologías neurológicas
Acercarse, escuchar y acompañar
La campaña parte de la idea de que el sufrimiento psíquico extremo no solo afecta a la persona que lo atraviesa, sino también a su entorno familiar, social y afectivo. La distancia, el desconocimiento o la incomodidad pueden agravar el aislamiento
Por eso, la propuesta apela a gestos cotidianos: acercarse, escuchar sin juzgar, acompañar y respetar. El objetivo no es reparar a las personas, sino los vínculos deteriorados por el sufrimiento, el estigma o la soledad
La ministra de Sanidad, Mónica García, escribió este sábado en su cuenta en X: “Podemos ser personas reparadoras si cambiamos nuestra mirada y nuestra actitud hacia quienes tienen sufrimiento psíquico extremo”