La operación Mulberry fue una hazaña de ingeniería militar: dos puertos artificiales completos, construidos sin usar ninguna infraestructura existente, fueron trasladados por mar desde el sur de Inglaterra hasta las costas de Francia en junio de 1944

La idea nació después del fracaso de Dieppe, en agosto de 1942. A partir de esa experiencia, los mandos aliados concluyeron que conquistar un puerto francés en funcionamiento sería extremadamente difícil, porque la costa del Canal de la Mancha estaba fuertemente defendida

Un puerto del tamaño de Dover

El plan consistía en montar dos puertos a medida: uno para el sector estadounidense, frente a Omaha, y otro para las fuerzas británicas y canadienses, frente a Arromanches. Cada uno debía tener una escala comparable a la del puerto de Dover, en el sureste de Inglaterra

Lo que en tiempos normales habría requerido años de obra civil tuvo que resolverse en apenas siete meses, con trabajo secreto y una logística repartida por todo el Reino Unido. La idea de un puerto artificial ya había sido esbozada por Winston Churchill en 1917, aunque nunca llegó a ejecutarse

Las piezas del sistema

Cada puerto se armaba con cinco elementos principales. Primero estaban los Bombardon, rompeolas flotantes de acero con forma de cruz, y los Corncob, viejos barcos mercantes hundidos como barrera

Detrás se instalaban los Phoenix, cajones huecos de hormigón armado que formaban el rompeolas principal. Medían hasta 60 metros de largo y, una vez llenos de agua, podían alcanzar unas 6.000 toneladas de peso, con una altura similar a la de un edificio de cinco plantas

Desde esos bloques partían las carreteras flotantes Whale, apoyadas sobre pontones más pequeños llamados Beetle, que conectaban la estructura con la playa. En conjunto, el sistema imitaba la función de un puerto convencional pieza por pieza

Una obra secreta y monumental

En el momento de mayor actividad trabajaron 45.000 obreros en más de 500 empresas británicas. El proyecto consumió cerca de un millón de toneladas de hormigón armado y 70.000 toneladas de acero solo para los bloques Phoenix

Para mantener el secreto, muchos trabajadores no sabían cuál sería el destino final de las piezas. Algunos cajones fueron hundidos deliberadamente en puntos de la costa inglesa, como Dungeness y Pagham Harbour, para ocultarlos de la vigilancia aérea alemana antes de ser reflotados

La tarde del 6 de junio de 1944, más de 400 componentes, con un peso conjunto aproximado de 1,5 millones de toneladas, salieron remolcados hacia Normandía a unos 8 kilómetros por hora

Éxito parcial y huella visible

El primer cajón Phoenix se hundió frente a Arromanches al amanecer del 9 de junio. Para el día 15 ya se habían colocado 115 unidades, formando un arco de casi ocho kilómetros de rompeolas

El puerto estadounidense quedó destruido pocos días después por una tormenta del noreste que golpeó la costa antes de que los pontones estuvieran bien fijados. Tres días más tarde, Mulberry A fue abandonado y las tropas estadounidenses volvieron a usar el desembarco directo en la arena

En cambio, Mulberry B, en Arromanches, funcionó durante diez meses, mucho más de los noventa días previstos. Por sus muelles pasaron 2,5 millones de hombres, 500.000 vehículos y cuatro millones de toneladas de suministros antes de su desmantelamiento en 1945. Parte de sus restos sigue visible hoy frente a la playa francesa, junto al Museo del Desembarco