El recorrido ascendente de Alan Chaves recibió un golpe inesperado en Newark. El bonaerense, de 25 años, perdió claramente frente al dominicano Eridson García en una pelea de diez rounds y vio interrumpida su serie invicta, que llegaba a 22 victorias, 19 de ellas por nocaut

Chaves llegaba como segundo retador al título mundial de la OMB y con señales que alimentaban expectativas altas: sus dos victorias más recientes por KO, su estreno sólido en Las Vegas y el respaldo que había encontrado para instalarse en el radar internacional. Pero esa versión no apareció en el Prudential Center

Una pelea sin reacción

La pelea se inclinó desde temprano. Chaves cayó en el segundo round y no logró recuperarse ni en lo físico ni en lo anímico. A partir de ese momento, García controló el desarrollo, lo derribó en cuatro ocasiones y lo llevó a una noche en la que el argentino quedó sin respuestas

El castigo fue suficiente para marcar una superioridad amplia en las tarjetas: dos jueces vieron ganar a García por 99-88 y el tercero por 99-87

Un retroceso en un momento clave

Más allá del resultado, la derrota deja a Chaves frente a una revisión profunda de su desempeño técnico y mental. La caída lo aleja de la posición de privilegio que había alcanzado en los rankings y lo obliga a replantear el camino después de una oportunidad que parecía decisiva

El traspié fue tan contundente como inesperado para un boxeador que, hasta aquí, había construido su nombre sobre velocidad, poder de nocaut y proyección internacional