Arnau Ortiz ya tiene dorsal y hueco en la plantilla del Atlético de Madrid. El extremo de Figueres, nacido en 2001, afrontará la temporada 2026/27 con el número 16 después de una carrera marcada por la insistencia, los cambios de equipo y una evolución que terminó por convencer a Diego Simeone

Un talento pequeño, pero muy precoz

Quienes lo entrenaron de niño recuerdan a un futbolista distinto desde muy temprano. No sobresalía por físico, pero sí por descaro, capacidad para encarar y una facilidad poco común para generar peligro cerca del área

Ya en edad cadete llamaba la atención por su manera de atacar cada jugada. Si recibía en ventaja, iba hacia delante. Si veía espacio, lo aprovechaba. Y si encontraba al portero adelantado, también se atrevía

Del Peralada al fútbol profesional

Su primer salto serio llegó en el CF Peralada, donde pasó de ser una promesa local a convivir con un vestuario sénior. Allí tuvo que ganar cuerpo y confianza al mismo tiempo, porque su delgadez era evidente. Aun así, su velocidad, su conducción y su uno contra uno le permitieron asentarse rápido

Después vinieron las cesiones y los cambios de contexto: Penya Deportiva, Real Murcia, Eldense y Cartagena. No siempre encontró continuidad, pero cada etapa le fue dando oficio y madurez

El paso por Polonia y el cambio de mirada

En 2024 probó suerte en el Śląsk Wrocław, en la liga polaca, una experiencia que terminó con el descenso del equipo. Lejos de verlo como un retroceso, Arnau asumió aquel paso como una fuente de aprendizaje que le ayudó a crecer como futbolista

Su gran despegue llegó más tarde, ya en el Atlético Madrileño. Fernando Torres le cambió el enfoque: le pidió que pensara más en el gol y menos solo en la banda. El resultado fue inmediato. En 38 partidos firmó 23 goles y seis asistencias, se convirtió en el máximo artillero de Primera Federación y dejó de ser una promesa discreta

La pretemporada que le abrió la puerta

Este verano tuvo ofertas de Primera y Segunda División, con propuestas como las de Espanyol, Elche o Racing. Sin embargo, optó por esperar al Atlético y pelear por una oportunidad en la pretemporada

La jugada le salió bien. Marcó ante el Getafe, volvió a hacerlo frente al Manchester United y en Marsella dejó otra muestra de su capacidad para desequilibrar con una carrera por banda que terminó en asistencia a Carlos Martín

Paciencia para pelear por minutos

Simeone decidió que se quedara. El contexto también ayudó, con Sorloth lesionado y Julián Álvarez recién llegado tras la final del Mundial y todavía sin ritmo competitivo. Arnau aprovechó ese espacio y se ganó seguir en la dinámica del primer equipo

Ahora le espera otro tramo de carrera: competir por minutos en una plantilla con más nombres por delante en el ataque. Pero su recorrido ya dejó una certeza. Ha pasado por suficientes pruebas como para no rendirse ante la siguiente

Quienes lo conocieron antes lo resumen con una idea sencilla: sigue siendo el mismo jugador atrevido de siempre, solo que ahora con más gol, más recorrido y una oportunidad real en el Atlético