La psilocibina, el compuesto activo de algunos hongos alucinógenos, podría tener un papel inesperado en oncología: ayudar a evitar uno de los efectos secundarios más frecuentes y persistentes de la quimioterapia
Un estudio reciente analizó esta posibilidad en modelos animales y en algunos tejidos humanos, con foco en la neuropatía periférica, una complicación que afecta a millones de pacientes y suele aparecer como entumecimiento, hormigueo o dolor continuo en manos y pies
Según los autores, este daño nervioso aparece en cerca de tres cuartas partes de quienes reciben quimioterapia. En una parte de los casos, además, puede derivar en dolor crónico, alteraciones para caminar y secuelas duraderas que terminan afectando la calidad de vida y también la continuidad del tratamiento
Una protección inesperada
Los investigadores observaron que la psilocibina parecía frenar la aparición de esa neuropatía. El hallazgo surgió casi por casualidad, mientras estudiaban cómo el cáncer interactúa con el sistema nervioso en ratones
En pruebas posteriores, la sustancia mostró capacidad para proteger nervios sensoriales y favorecer el transporte de mitocondrias, esenciales para el suministro de energía en las terminaciones nerviosas. La quimioterapia daña justamente esas rutas microscópicas, lo que puede llevar a la muerte de los extremos nerviosos en manos y pies
El compuesto también pareció preservar la actividad eléctrica del cerebro, afectada por la quimioterapia. Dos dosis administradas antes del tratamiento bastaron para evitar la hipersensibilidad dolorosa en roedores durante hasta seis ciclos consecutivos, sin alterar el sistema inmunitario ni la acción antitumoral
Más estudios y ninguna automedicación
Especialistas que no participaron en el trabajo consideraron que el resultado es prometedor, aunque insistieron en que todavía hacen falta ensayos en humanos para confirmar eficacia y seguridad antes de pensar en su uso clínico
Además, los autores subrayaron que el efecto protector no parece depender de sus propiedades alucinógenas. Una versión no alucinógena de la molécula también habría mostrado resultados similares en laboratorio
El siguiente paso será un ensayo clínico con pacientes con cáncer que comenzará este otoño boreal y se extenderá hasta 2031. Mientras tanto, los investigadores advirtieron contra la automedicación: la psilocibina puede amplificar estados emocionales y, sin supervisión médica, podría agravar la situación de un paciente ya vulnerable