Con US$150.000 en la ciudad de Buenos Aires se puede acceder, en promedio, a un departamento de dos ambientes. En Quequén, esa misma suma alcanza para comprar una propiedad muy distinta: un castillo de más de un siglo, con torre mirador, más de una decena de ambientes y casi 3000 m² de terreno

Se trata del histórico Chalet Astelarra, una construcción de 1904 ubicada cerca de la playa, en la zona de las calles 511 y 520. La casa tiene unos 639 m² cubiertos y forma parte de la memoria arquitectónica de una etapa en la que Quequén era destino de veraneo para familias acomodadas de Buenos Aires

Una casa con pasado de veraneo

La propiedad fue mandada a construir por Martín Coronado, escritor, poeta, periodista y dramaturgo argentino, y funcionó como residencia de verano hasta su muerte, en 1919. En 1936 pasó a manos del médico José Astelarra, de quien tomó el nombre con el que se la conoce hoy

La casa atravesó distintas etapas de la historia local y todavía conserva rasgos arquitectónicos poco frecuentes. También tuvo un paso por el cine: en 1993, sus interiores fueron escenario de escenas de una película dirigida por Javier Torre

Cómo es por dentro

El chalet se desarrolla en varios niveles. En la planta baja hay un hall de entrada amplio, espacios de estar, pisos de granito conservados, tres habitaciones con vista al jardín, un baño y un comedor con grandes ventanales

Una escalera de madera lleva al primer piso, donde se distribuyen otras ocho habitaciones, un baño y áreas de circulación. En total, la propiedad suma más de diez ambientes

En el subsuelo se mantiene una segunda cocina, el sector de lavado, depósitos y dos habitaciones que originalmente usaba el personal doméstico. Ese sector hoy funciona como una especie de departamento independiente de cuatro ambientes

Uno de los espacios más singulares es la torre superior, una sala hexagonal rodeada de ventanas que permite ver distintos puntos de Quequén, desde el paisaje marítimo hasta el puerto

Qué puede ser en el futuro

Aunque hoy tiene destino residencial, el tamaño y la ubicación abren la puerta a otros usos. Entre las alternativas posibles aparecen un hotel boutique, un proyecto gastronómico, un espacio cultural, oficinas o una propuesta turística

La propiedad no cuenta actualmente con una protección patrimonial específica, por lo que su preservación dependerá de la decisión del próximo comprador

Por qué vale ese precio

El inmueble ya había estado en venta antes con un valor mayor, pero su dueño decidió volver a ofrecerlo y bajar el precio a US$150.000. La cifra también contempla que quien lo adquiera deberá invertir en su recuperación y en una eventual adaptación, sin alterar su espíritu original

Desde que apareció publicado con ese valor, las consultas crecieron. Más que una casa antigua, el chalet sigue funcionando como testimonio de otra época de Quequén