Las llantas concentran varios símbolos útiles para conocer su estado, sus medidas y sus límites de uso. Entre ellos, uno de los más fáciles de pasar por alto es un pequeño triángulo ubicado en el lateral del neumático, pero su función es clave para la seguridad
Un marcador del desgaste
Ese triángulo no forma parte del diseño decorativo ni señala una falla. Su propósito es indicar dónde se encuentran los testigos de desgaste de la banda de rodamiento, unas pequeñas barras de caucho que permiten comprobar si el dibujo ya bajó demasiado
Según la ubicación del fabricante, el símbolo puede aparecer una sola vez o repetirse en distintos puntos de la circunferencia para facilitar su localización. Desde ahí se traza una referencia visual hacia la zona de rodamiento y se revisa el nivel de desgaste
Cuándo cambiar la cubierta
Cuando los surcos del neumático se acercan al mismo nivel que esos indicadores, la llanta ya llegó a su límite de uso y debe reemplazarse. Circular en ese estado reduce la capacidad de evacuar agua, empeora la adherencia y compromete el frenado
Por eso, aunque parezca un detalle menor, conviene revisar periódicamente tanto el triángulo como los testigos de desgaste. Esa comprobación simple ayuda a mantener un manejo más seguro
Otros datos que trae la llanta
Medidas: la combinación de números y letras informa ancho, relación de altura, tipo de construcción y diámetro del rin
Índice de carga: señala el peso máximo que puede soportar la cubierta con la presión correcta
Código de velocidad: indica la velocidad máxima para la que fue diseñada
Fecha de fabricación (DOT): permite conocer la semana y el año de producción del neumático
Indicadores de desgaste: son las barras internas que muestran si el dibujo ya alcanzó su límite