Jessie Inchauspé sostiene que muchas conductas asociadas con la falta de voluntad pueden estar relacionadas con variaciones bruscas de glucosa en sangre. Su interés por el tema comenzó al utilizar un monitor continuo de glucosa y observar que cada pico coincidía con cambios en su energía, su claridad mental y su estado de ánimo

Nacida en Biarritz, Francia, se mudó a París a los cinco años. A los 19 sufrió un accidente que afectó su salud mental. Más tarde estudió matemáticas en King’s College London y bioquímica en Georgetown. En sus libros Glucose Revolution y 9 meses que contarán para siempre, desarrolla una propuesta basada en comprender cómo y cuándo se consumen los alimentos, sin prohibiciones ni restricciones extremas

Comprender el cuerpo en lugar de juzgarlo

Para Inchauspé, el objetivo es que las personas dejen de sentirse víctimas de sus cambios de energía, sus antojos y su estado de ánimo. Entender qué ocurre dentro del cuerpo, afirma, puede ayudar a reducir la culpa y a construir transformaciones sostenibles

La especialista cuestiona la costumbre de clasificar los alimentos como “buenos” o “malos”, exaltar la fuerza de voluntad e ignorar las señales de hambre. También advierte que el cansancio, la inflamación o la sensación de perder el control frente a la comida suelen interpretarse como fallas personales, aunque muchas veces pueden tener una respuesta fisiológica

En ese sentido, propone reemplazar las reglas rígidas por una escucha más flexible del organismo. Los datos de glucosa pueden aportar información sobre el cansancio, el deseo de comer azúcar o la pérdida de concentración. Pero, incluso sin dispositivos, considera posible reconocer señales corporales y usarlas para tomar mejores decisiones

El impacto sobre la energía y las decisiones

Según su enfoque, una glucosa más estable puede favorecer el foco, la paciencia y la estabilidad emocional. Cuando las variaciones son frecuentes, una persona podría sentirse más reactiva, impulsiva o abrumada, lo que vuelve más difíciles y estresantes algunas decisiones

Inchauspé aclara que la glucosa no explica por sí sola todos los problemas de salud mental, aunque la considera una pieza importante. Desde su perspectiva, una sucesión diaria de cambios metabólicos puede sobrecargar el sistema nervioso y amplificar la ansiedad, la irritabilidad o las dificultades de concentración

El desayuno y el orden de los alimentos

La especialista considera que el desayuno puede ser un punto de partida relevante. Un desayuno dulce puede producir un aumento rápido de glucosa y una caída a media mañana, seguida de hambre y antojos. En cambio, una comida con proteínas y grasas tiende, según explica, a ofrecer una energía más sostenida

También presta atención al orden en que se ingieren los alimentos. Comenzar por la fibra y los vegetales, continuar con proteínas y grasas y dejar los carbohidratos para el final puede suavizar el pico de glucosa. La propuesta no consiste en modificar necesariamente los alimentos elegidos, sino en cambiar la manera de consumirlos

Pequeños cambios sostenibles

Inchauspé reconoce que llevar estos consejos a la práctica puede ser difícil por la fuerza de los hábitos, los patrones emocionales y un entorno alimentario que favorece el consumo de productos muy atractivos. Por eso, sostiene que el conocimiento debe complementarse con rutinas y entornos que faciliten la repetición

Su propuesta no busca eliminar grupos enteros de alimentos ni imponer un conteo obsesivo de calorías. La apuesta está en realizar ajustes pequeños que puedan mantenerse sin sufrimiento y que permitan observar beneficios concretos, como más energía, menos antojos y un mejor estado de ánimo

La idea central de su mensaje es que las personas no están rotas y que el cuerpo no debe ser tratado como un enemigo. Muchos comportamientos que generan culpa pueden tener una explicación biológica. Para ella, la comprensión, más que la perfección, es el punto de partida para vivir con mayor libertad, energía y tranquilidad