RÍO DE JANEIRO.- La menopausia ocupa un lugar cada vez más relevante en la agenda de la salud femenina. Durante un encuentro internacional realizado en esta ciudad, unos 4000 especialistas analizaron estrategias para mejorar el bienestar físico y emocional durante el climaterio y la posmenopausia
El aumento de la expectativa de vida modificó la importancia de esta etapa: la menopausia y los años posteriores pueden representar más de un tercio de la vida de una mujer. Por eso, el objetivo ya no es solo aliviar los síntomas, sino también anticipar y prevenir problemas que podrían aparecer a largo plazo
Una etapa decisiva para la salud futura
Rossella Nappi, presidenta del Congreso Mundial de Menopausia y de la International Menopause Society, explicó que durante la transición menopáusica pueden aumentar el peso corporal, la grasa abdominal, la presión arterial y el colesterol LDL. La especialista describió este período como una instancia en la que comienzan a configurarse algunos riesgos posteriores
Las mujeres que atraviesan sofocos intensos o alteraciones del sueño podrían presentar una mayor predisposición a factores de riesgo. A la vez, el contexto social también cambió: muchas llegan al climaterio en el punto más alto de su carrera profesional, mientras continúan a cargo de la crianza de sus hijos o del cuidado de familiares mayores
En América Latina, la transición menopáusica comienza en promedio a los 48,6 años, frente a los 51,4 años registrados en Estados Unidos y Europa. Alejandro Paradas, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Climaterio y Menopausia, sostuvo que este inicio más temprano vuelve necesaria una intervención oportuna
El costo de los síntomas no tratados
Los síntomas severos también tienen consecuencias laborales y económicas. Una estimación realizada en Estados Unidos en 2023 calculó pérdidas anuales de 1800 millones de dólares por ausentismo y menor productividad durante el climaterio
A esa cifra se sumaron alrededor de 24.800 millones de dólares en costos directos e indirectos para el sistema de salud. El impacto total estimado alcanzó los 26.600 millones de dólares por año
Millones de mujeres atraviesan la transición
Más de 1000 millones de mujeres en el mundo tienen 50 años o más. Cada año, aproximadamente 47 millones ingresan en la menopausia, que se produce por la disminución progresiva de la función ovárica y de hormonas como los estrógenos y la progesterona
Los cambios hormonales generan síntomas en unos 450 millones de mujeres. Los sofocos y los sudores nocturnos son los más frecuentes: afectan al 80% en algún momento, especialmente durante la perimenopausia
Cuando persisten, pueden extenderse hasta ocho años y alterar el descanso, el funcionamiento durante el día y el estado de ánimo. Pauline Maki, profesora de psiquiatría, psicología y obstetricia y ginecología de la Universidad de Illinois, destacó la relación entre la calidad del sueño y la aparición o el empeoramiento de síntomas depresivos
Nuevas alternativas para los sofocos
Entre las novedades se destacaron tratamientos no hormonales destinados a controlar los sofocos y la sudoración nocturna. Estas opciones pueden ser especialmente útiles para mujeres que no pueden recibir estrógenos o progesterona por antecedentes médicos o por ciertos tipos de cáncer, como el de mama
Los fármacos actúan sobre receptores vinculados con las neuronas que regulan la temperatura corporal. Al disminuir la actividad excesiva de esos circuitos, buscan reducir los episodios de calor repentino provocados por la caída de los estrógenos
Cecilia Caetano, ginecóloga y obstetra y vicepresidenta de Asuntos Médicos de Bayer, señaló que una de estas terapias ya fue aprobada en Estados Unidos y en la Unión Europea. Su llegada a la Argentina podría producirse en 2027. La especialista advirtió además que cerca del 70% de las mujeres continúa sin recibir tratamiento para sus síntomas
Los expertos recomendaron que las pacientes hablen abiertamente de lo que sienten y consulten las distintas alternativas con profesionales de la salud. La elección debe considerar la historia clínica, los síntomas, las necesidades personales, la dosis y la vía de administración
En el campo hormonal, también crece el interés por el estetrol, un estrógeno producido durante el embarazo principalmente por el hígado fetal. En Europa se lo utiliza para tratar síntomas vasomotores y se estudia por su menor impacto cardiovascular y metabólico
La relación con la salud cardiovascular
La investigación reciente amplió la mirada sobre los efectos de los síntomas. Durante un sofoco, los vasos sanguíneos se dilatan y se contraen. Esa respuesta podría constituir, por sí misma, un factor independiente de riesgo cardiovascular, más allá de la reducción de los niveles de estrógeno
Este enfoque refuerza la necesidad de evaluar a cada paciente de manera integral y de no considerar los sofocos o los trastornos del sueño como molestias aisladas
Información para superar el estigma
A pesar del interés creciente de la comunidad médica, persisten la falta de información para las pacientes, la escasa formación específica de profesionales y la ausencia de estadísticas suficientes para diseñar políticas públicas
También continúan los prejuicios. La menopausia todavía puede asociarse erróneamente con la vejez, la pérdida de utilidad o el deterioro personal. Esa mirada favorece el silencio y dificulta que muchas mujeres consulten o conversen sobre sus síntomas
Los especialistas plantearon que es necesario preparar a las mujeres para la última menstruación con la misma naturalidad con la que se aborda la primera. Para lograrlo, consideran clave fortalecer la educación, la capacitación médica y el acceso a tratamientos
La oportunidad para intervenir es limitada: las terapias más efectivas deberían evaluarse durante los primeros diez años posteriores al inicio de la menopausia o antes de los 60 años. Con cada vez más mujeres atravesando esta etapa, la atención temprana se vuelve una prioridad de salud pública