Mercè Brey trabaja desde hace más de 30 años con mujeres referentes y organizaciones. Exejecutiva bancaria, autora y fundadora de espacios vinculados con la equidad, sostiene que muchas personas construyen su identidad a partir de la mirada ajena y terminan alejándose de su propia esencia

Para Brey, esa dependencia de la validación externa atraviesa la vida profesional y personal. El desafío consiste en recuperar una confianza interna que no quede atada a las expectativas del entorno

Un liderazgo que combine razón y emoción

La especialista define el nuevo liderazgo como la capacidad de crear contextos donde las cosas puedan suceder. En ese modelo, las dimensiones racional y emocional deben expresarse de manera equilibrada

La primera permite decidir, asumir riesgos, establecer límites y actuar. La segunda impulsa la creatividad, la innovación, la cooperación, la intuición y la empatía. Cuando ambas se integran, explica, el bienestar deja de enfrentarse con la rentabilidad

El resultado son espacios de seguridad psicológica en los que las personas pueden comprometer su talento con un objetivo común. La rentabilidad, en ese esquema, no constituye el único fin, sino la consecuencia de un entorno más saludable e inclusivo

La dependencia de la aprobación ajena

Brey advierte que muchas personas cedieron su soberanía a lo que ocurre fuera de ellas y permitieron que el contexto determine su valor. Ese mecanismo genera una dependencia que puede limitar el desarrollo y debilitar la confianza

Conectar con la propia esencia, una práctica que describe como “volver a casa”, permite romper con esa dependencia y recuperar la fuerza necesaria para evolucionar. Para ella, trabajar en la mejor versión personal no es un acto egoísta, sino una forma de cuidado hacia uno mismo y hacia los demás

El fenómeno también aparece en el mundo laboral: el 75% de las mujeres ejecutivas atravesó alguna vez el síndrome del impostor, según un informe citado en el análisis de esta problemática. La falta de confianza interna continúa siendo una barrera relevante para el desarrollo profesional femenino

El valor de lo femenino en las empresas

Según Brey, las organizaciones todavía suelen estar dominadas por una lógica excesivamente racional, que deja poco espacio para la emocionalidad. Sin embargo, cada vez más entidades reconocen que las cualidades asociadas con lo femenino forman parte del patrimonio de hombres y mujeres

Cuando las personas se sienten vistas y reconocidas en sus diferencias, su talento se libera. Esto favorece la creatividad, la innovación, el valor agregado, la productividad y la fidelización del talento

El cambio cultural detrás de la equidad

La especialista considera que avanzar en planes de igualdad, corresponsabilidad, conciliación o representación de minorías resulta relativamente sencillo. La mayor dificultad aparece al intentar modificar la mentalidad que sostiene las desigualdades

La transformación requiere revisar sesgos inconscientes, estereotipos y creencias limitantes en la familia, el sistema educativo y las organizaciones. La equidad, plantea, no debería presentarse como una confrontación, sino como una mejora para el conjunto de la sociedad

En ese proceso también ubica la maternidad como uno de los principales obstáculos para la trayectoria profesional de las mujeres. La incorporación masiva de ellas a la esfera pública no fue acompañada por una distribución equivalente de las responsabilidades privadas

Por eso propone cuestionar los pilares actuales y construir una tercera esfera que integre lo mejor de los ámbitos público y privado

Más allá de las etiquetas

Frente a los debates sobre los distintos feminismos, Brey sostiene que las palabras pueden construir, pero también perder sentido cuando son recortadas, tergiversadas o utilizadas de manera repetida

Su propuesta es dejar de lado las etiquetas y actuar de acuerdo con el significado que cada persona atribuye a esos conceptos. La influencia individual, afirma, puede contribuir a una transformación que necesariamente debe ser colectiva

Curiosidad para ampliar la mirada

Los viajes, explica, ofrecen una oportunidad para salir de la zona de confort y entrar en una “zona de expansión”, donde es posible cuestionar dogmas y creencias. Pero esa experiencia solo produce cambios cuando existe una verdadera predisposición

Brey identifica tres actitudes necesarias: curiosidad, humildad y flexibilidad. La curiosidad permite explorar perspectivas nuevas; la humildad ayuda a suspender el juicio y aprender desde la experiencia; y la flexibilidad facilita revisar patrones e ideas que parecían inamovibles