La NASA dio por concluida la misión del Observatorio Swift Neil Gehrels, un satélite que actualmente orbita a menos de 275 kilómetros de la superficie terrestre. A esa altura, el aumento de la resistencia atmosférica impide que continúe con sus tareas astronómicas
La nave reingresará a la atmósfera en las próximas semanas. Por la inclinación de su órbita, la franja de posible trayectoria se extiende desde México hasta gran parte de Sudamérica e incluye a la Argentina
Un descenso acelerado por la actividad solar
La NASA explicó que el observatorio se desintegrará parcialmente al atravesar la atmósfera. Aunque la agencia considera improbable que provoque daños a personas, los restos que sobrevivan podrían caer dentro de la amplia zona recorrida por su órbita
El Swift dejó de operar formalmente el 20 de octubre, cuando alcanzó una altura crítica. El equipo de operaciones envió entonces la orden final para detener el telescopio y preparar su caída incontrolada
En agosto, la NASA y la empresa Katalyst Space habían desistido de intentar recuperar el satélite mediante la nave robótica LINK. La imposibilidad de corregir la órbita selló el destino del observatorio. Además, la actividad solar reciente aumentó la resistencia aerodinámica y aceleró el descenso
Una misión que superó su objetivo inicial
El Swift fue lanzado en noviembre de 2004 y estaba diseñado para operar durante dos años. En ese tiempo extendido, capturó más de 1,5 millones de imágenes, reunió un archivo de 12 terabytes y sus observaciones contribuyeron a unos 7000 artículos académicos
El observatorio estudió 2000 estallidos de rayos gamma y 1400 supernovas, entre otros fenómenos. También registró en 2005 el resplandor producido por una fusión de estrellas de neutrones, un evento que duró apenas 0,03 segundos
Una de sus capacidades centrales era detectar una explosión de rayos gamma, localizarla, comunicar su posición a otros observatorios y girar rápidamente sus telescopios para observarla antes de que desapareciera su resplandor posterior. El sistema podía completar esa respuesta en aproximadamente un minuto
Mientras los equipos de vuelo monitorean el descenso, la NASA analiza nuevas capacidades para cubrir el vacío dejado por el observatorio. El archivo público de la misión permitirá que sus datos sigan utilizándose en futuras investigaciones