El triunfo de Boca por 1-0 en la última jugada dejó a los dos entrenadores con un balance parecido: reconocimiento al rival, autocrítica por lo propio y sensaciones opuestas en el cierre. Rodolfo Arruabarrena valoró los tres puntos, pero admitió que su equipo estuvo por debajo de lo esperado. Mauricio Pellegrino, en cambio, se fue con bronca por una acción polémica y por una derrota que sintió injusta
Arruabarrena: puntos valiosos, juego pendiente
El técnico de Boca fue directo desde el arranque. Dijo que su equipo no mereció ganar y que Lanús fue superior durante gran parte del partido. Aun así, remarcó que sumar en una noche así puede ayudar en la tabla, aunque dejó en claro que el funcionamiento necesita mejoras
Arruabarrena explicó que Boca no tuvo la misma fluidez que en otros encuentros y que buscó el triunfo con más riesgo sobre el final. También destacó el trabajo de Álvaro Montero y de los centrales, a la vez que subrayó el empuje del equipo y el sostén de la gente
Sobre las ausencias de Tomi Aranda y Lea Paredes, sostuvo que son bajas que resienten al conjunto, aunque evitó usarlo como excusa. Además, se refirió a la manera en que intenta reemplazar a Aranda y a la posible incorporación de Lautaro Bianco, a quien elogió sin exageraciones y presentó como un joven que puede aportar al grupo
Por último, valoró el hambre competitivo de sus futbolistas y respaldó a Montero, al que pidió mantener al margen tanto de la crítica como del elogio excesivo
Pellegrino: bronca por la jugada y reclamo por eficacia
En Lanús, Pellegrino no ocultó el golpe. Su principal enojo estuvo en una acción en la que reclamó expulsión por la patada de Leonel Flores a Sasha Marcich. Consideró que la infracción fue clara y lamentó que no se revisara con más atención
Más allá de esa jugada, el entrenador resaltó que su equipo presionó bien, le quitó espacios a Boca y generó situaciones durante todo el partido. Sin embargo, admitió que no alcanzó con la producción futbolística y que el rival resolvió por eficacia
Pellegrino también mencionó el momento adverso que atraviesa Lanús y pidió seguir trabajando unidos para cortar la racha. Su mensaje fue simple: levantar la cabeza, sumar puntos y dejar que el equipo hable dentro de la cancha