Boca volvió a imponerse en un clásico y ratificó que atraviesa un presente de crecimiento. El 2-0 ante San Lorenzo reflejó a un equipo ordenado, paciente y cada vez más convencido de la propuesta de Rodolfo Arruabarrena
San Lorenzo intentó hacer pesar el ambiente del estadio, con tribunas llenas, telones, mosaicos y fuegos artificiales. Sin embargo, el impulso inicial duró poco. Rodrigo Auzmendi tuvo la primera ocasión con un cabezazo desviado y, después, Boca comenzó a controlar el desarrollo
Boca tomó el control antes de la expulsión
El conjunto visitante encontró espacios por las bandas. Leonel Flores avanzó por derecha, Lautaro Blanco generó peligro por izquierda y Miguel Merentiel mantuvo ocupados a los defensores. Santiago Ascacibar y Alan Velasco también se sumaron desde atrás para aprovechar los huecos cerca del área
La superioridad se hizo todavía más evidente a los 31 minutos del primer tiempo, cuando Manuel Insaurralde fue expulsado por una fuerte infracción sobre Santiago Ascacibar. Aun antes de esa acción, Boca ya parecía jugar con un hombre más
El equipo terminó la primera parte con el 72% de la posesión y nueve remates, aunque solo dos fueron al arco. Merentiel desperdició una oportunidad muy clara y tampoco pudieron convertir Ascacibar ni Lautaro Di Lollo. El 0-0 del descanso tuvo más relación con las ocasiones falladas por Boca que con una respuesta convincente de San Lorenzo
Paredes y una conducción sin sobresaltos
Leandro Paredes fue una de las figuras del partido. Se hizo cargo de la circulación, manejó los tiempos y evitó caer en las provocaciones que recibió desde el comienzo. Su aporte permitió que Boca mantuviera el plan sin entrar en el juego de fricciones que buscaba su rival
Con un jugador menos, San Lorenzo elevó la intensidad, presionó sobre Paredes y trató de llevar el partido al roce. Esa estrategia ensució el trámite y redujo las oportunidades claras de Boca, incluso con superioridad numérica
Arruabarrena también leyó bien el momento. En el entretiempo reemplazó a Facundo Herrera, amonestado y expuesto a una posible expulsión, para evitar que el equipo quedara con diez. Luego esperó la evolución del partido antes de realizar nuevas modificaciones
El gol y un cierre condicionado por la tormenta
El gol de Lozano terminó de inclinar el clásico y dejó a Boca cerca de una nueva victoria. Poco después, la lluvia se intensificó, el campo comenzó a acumular agua y la pelota dejó de desplazarse con normalidad
Parte de la iluminación se cortó, pero los capitanes resolvieron continuar. El encuentro siguió a media luz, bajo un fuerte temporal y con la pelota detenida en los charcos
San Lorenzo necesitaba encontrar el empate, pero Ruben Darío Insua decidió retirar a Farías, el futbolista que podía aportar mayor desequilibrio. En su lugar ingresó Juan Pablo Álvarez. El delantero se marchó directamente al vestuario, visiblemente molesto por la sustitución y sin señales evidentes de una lesión
La tormenta terminó favoreciendo al equipo local, porque limitó las posibilidades de Boca de ampliar la diferencia. Con mejores condiciones del campo, el resultado pudo haber sido más abultado
Un equipo que mira hacia adelante
San Lorenzo apenas ganó uno de sus últimos 28 clásicos, una racha que ayuda a explicar la distancia entre los presentes de ambos equipos. Boca, en cambio, enlazó otra victoria y consolidó su confianza
Su calendario continuará con Racing por la Copa Argentina, luego Unión e Instituto, y más adelante Vasco da Gama por la semifinal de la Copa Sudamericana. El equipo que alguna vez cuestionó tener que competir durante la fecha FIFA ahora parece beneficiarse de mantenerse en actividad
Gana, sostiene una identidad y resuelve los partidos con creciente autoridad. Boca volvió a ser un equipo confiable