El mercado laboral argentino incorporó más personas durante el segundo trimestre, aunque la expansión se concentró principalmente en empleos informales y trabajos por cuenta propia. La informalidad alcanzó el 45% de los ocupados, el nivel más alto de la serie oficial disponible

La desocupación subió al 7,9%, frente al 7,6% de un año atrás. Al mismo tiempo, la tasa de actividad aumentó 0,8 puntos porcentuales y llegó al máximo histórico del 48,9%

Dentro de los 31 aglomerados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, unas 338.000 personas se incorporaron al mercado laboral. Cerca de 265.000 consiguieron una ocupación y otras 73.000 quedaron desocupadas

El mercado absorbió a casi ocho de cada diez nuevos trabajadores, pero lo hizo sobre todo mediante modalidades informales e independientes. En el último año se sumaron 348.000 empleos informales y se perdieron alrededor de 83.000 puestos formales

Más empleo informal y menos puestos registrados

La proporción de trabajadores informales pasó del 43,2% al 45% en apenas un año. Frente al segundo trimestre de 2024, el aumento fue de 3,4 puntos porcentuales

En ese período, la cantidad de cuentapropistas informales creció 25,6%, mientras que los asalariados registrados disminuyeron casi 5%. Estos últimos fueron la única categoría que sufrió una pérdida significativa de puestos, con una reducción cercana a 84.500 personas

El cuentapropismo informal incorporó unas 318.000 personas durante el último año, una cifra superior a los 265.000 empleos netos creados en el período. En los últimos dos años, el número de trabajadores informales aumentó en 574.000

Durante los doce meses más recientes también se sumaron 49.000 monotributistas, pero se perdieron 128.000 puestos asalariados privados y 24.000 públicos

Los asalariados representan ahora el 70,5% de los ocupados, uno de los valores más bajos de la serie del Indec y similar a los registrados durante la pandemia. Los cuentapropistas, en tanto, alcanzaron el 25,5% del total

La brecha de ingresos frente al empleo formal

El cuentapropismo informal fue la categoría que más creció y también la de menores ingresos. Luego de ajustar por sexo, edad, educación, región, actividad y horas trabajadas, la diferencia frente a un asalariado registrado comparable llegó al 51%

En valores promedio de la ocupación principal, un cuentapropista informal percibió $581.059, mientras que un asalariado registrado obtuvo $1.183.241. Los montos están expresados en pesos de agosto de este año

El ingreso promedio de los cuentapropistas registrados fue de $892.068 y el de los asalariados informales, de $747.319. Ambas categorías quedaron por debajo de los asalariados formales, aunque superaron a los cuentapropistas informales

El deterioro también se observó entre quienes cambiaron de modalidad laboral. Las personas que dejaron un empleo privado formal y pasaron a trabajar por cuenta propia sufrieron una caída promedio del 27,8% en sus ingresos reales

El avance del autoempleo permitió contener la desocupación. Si desde 2024 el trabajo por cuenta propia hubiera crecido únicamente al ritmo de la población, la tasa de desempleo habría llegado al 9,8% en lugar de mantenerse por debajo del 8%

El impacto en los sectores productivos

La sustitución de empleos formales por puestos informales e independientes también se reflejó en la estructura sectorial. Hoteles y restaurantes incorporaron alrededor de 282.000 personas en dos años, pero su informalidad aumentó del 45,4% al 65,6%

El incremento pudo estar vinculado con la expansión del reparto mediante aplicaciones, los emprendimientos gastronómicos y otras actividades por cuenta propia. En la construcción, la informalidad se mantuvo en el 67,4%

La industria perdió cerca de 106.000 trabajadores, aunque mejoró la composición de sus puestos: la proporción de informales bajó del 18,6% al 16,9%. La reducción se produjo sobre una cantidad total de empleos más baja

La evolución también estuvo condicionada por las diferencias entre sectores. La industria, la construcción y el comercio, que concentran cerca de la mitad del empleo privado registrado, se encuentran entre las actividades más rezagadas frente a los niveles previos a la llegada de Javier Milei al Gobierno

En contraste, el agro, la minería y el petróleo, las finanzas y las actividades inmobiliarias lideraron el crecimiento, aunque reúnen apenas al 23% de esos trabajadores. Durante el segundo trimestre, la minería avanzó 16,4% interanual y el agro, 6,9%; la industria cayó 2,1%, el comercio no creció y la construcción avanzó apenas 0,2%

Más integrantes de los hogares salen a trabajar

La necesidad de completar los ingresos familiares también impulsó la búsqueda de empleo entre nuevos integrantes de los hogares. Las mujeres explicaron el 75% del aumento neto de la ocupación durante el último año

La cantidad de puestos ocupados por mujeres creció 3,4%, frente a una mejora de apenas 0,9% entre los varones. El fenómeno es consistente con el denominado “efecto trabajador adicional”: cuando el ingreso principal pierde capacidad de compra, más miembros de la familia salen a buscar una ocupación

Las proyecciones disponibles no anticipan una reversión rápida. La desocupación podría cerrar el año cerca del 8% y, mientras la actividad continúe débil y con fuertes diferencias entre sectores, el ajuste seguiría concentrándose más en la calidad que en la cantidad de puestos