Una experiencia desarrollada durante cinco años en el establecimiento Santa Unión, ubicado en General Guido, Buenos Aires, mostró que mejorar la eficiencia ganadera puede elevar la producción de carne y reducir el impacto ambiental al mismo tiempo

El trabajo, realizado con el acompañamiento técnico del INTA, también permitió cuantificar las emisiones evitadas y convertir esa reducción en un activo digital con potencial de comercialización

Más productividad sin ampliar la superficie

Entre 2021 y 2025, Santa Unión pasó de producir 101,3 a 173,1 kilos de peso vivo por hectárea. El incremento fue del 70,8% y se logró sin extender la superficie destinada a la actividad

Durante el mismo período, la intensidad de emisiones descendió de 19,73 a 12,94 kilos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) por kilo de carne. En todos los años analizados, el indicador se mantuvo por debajo del sistema de referencia utilizado para la ganadería tradicional de la región

La comparación con ese modelo permitió estimar una reducción acumulada de 2548,3 toneladas de CO₂e a lo largo de cinco ciclos productivos

Las prácticas que modificaron el sistema

El proceso comenzó con una medición inicial de la huella de carbono. Luego se incorporaron distintas tecnologías de proceso para mejorar el funcionamiento del establecimiento

Entre las medidas aplicadas se incluyeron un mayor uso de reservas forrajeras y silajes, cambios en la recría y terminación de los animales, una utilización más precisa del forraje según la capacidad de los suelos y la extensión de la inseminación artificial a todo el rodeo

La combinación de estas prácticas permitió aumentar la productividad, mejorar la rentabilidad y reducir las emisiones por kilo de carne producido

Una medición adaptada a la ganadería argentina

Para evaluar los resultados se utilizó la Calculadora de Huella de Carbono para Sistemas Ganaderos, desarrollada por el INTA junto con WWF. La herramienta fue diseñada para contemplar las características de los sistemas pastoriles argentinos y utiliza una metodología basada en los criterios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

El cálculo considera variables como la composición del rodeo, el peso de cada categoría animal, los índices reproductivos, los recursos forrajeros, el uso de fertilizantes, el consumo energético y los insumos empleados

Además de medir la huella de un establecimiento, la calculadora permite comparar modelos productivos, regiones y tecnologías. También sirve para planificar transiciones orientadas a mejorar la productividad, la eficiencia y la rentabilidad

De la reducción de emisiones al activo digital

La comparación con el sistema regional de referencia, conocido como BAU —por “Business As Usual”— mostró que la intensidad de emisiones de Santa Unión fue entre un 30% y un 40% menor

Con respaldo técnico y documental, las 2548,3 toneladas de CO₂e reducidas pudieron ser verificadas. Luego, cada tonelada fue asociada a un activo digital mediante la plataforma Biotoken y tecnología blockchain, lo que permitió registrar la información y asegurar su trazabilidad

En total, se estimó un potencial de 2548 activos digitales, equivalentes a las toneladas de emisiones cuya reducción fue verificada durante el período estudiado

El objetivo no se limita a crear instrumentos comercializables. La propuesta busca acompañar una mejora continua de los establecimientos para que una mayor eficiencia productiva se traduzca también en beneficios ambientales y económicos

El desafío de convertir la sustentabilidad en valor

El proyecto reunió el trabajo del productor Víctor Tonelli y de técnicos del INTA. La participación del establecimiento permitió reunir los datos necesarios y medir la evolución del sistema productivo

La experiencia plantea una alternativa frente a uno de los principales desafíos de la producción sustentable: que las mejoras ambientales no representen únicamente un costo para el productor

Si pueden medirse, verificarse y registrarse de manera confiable, esas mejoras podrían adquirir un valor económico independiente de la venta de la carne. Así, producir más con menos emisiones podría abrir una nueva fuente de ingresos para la ganadería