El espacio es un entorno silencioso: el vacío impide que las ondas sonoras se propaguen como lo hacen en la Tierra. Sin embargo, los científicos lograron convertir distintas señales astronómicas en sonidos mediante un proceso conocido como sonificación

Esta técnica combina ciencia y representación artística para traducir datos como la luz, la radiación, las ondas gravitacionales y los campos electromagnéticos en frecuencias que pueden ser escuchadas

La inquietante melodía del campo magnético terrestre

Las señales magnéticas registradas por la misión satelital Swarm fueron transformadas en sonido por especialistas de la Universidad Técnica de Dinamarca. El resultado fue descrito como inquietante, similar al crujido de capas de hielo o al quiebre de un vidrio en miles de fragmentos

El campo magnético de la Tierra se origina principalmente en el núcleo externo, ubicado a unos 3000 kilómetros de profundidad. Allí, un océano de hierro líquido, sobrecalentado y en constante movimiento, actúa como una dinamo: genera corrientes eléctricas que producen un campo electromagnético cambiante

Al escucharse, la señal terrestre se parece más a un quejido prolongado que a un sonido amable

El sonido de la actividad solar

El Sol es una esfera de fuego compuesta por hidrógeno y helio, cuyo tamaño supera ampliamente al de los planetas que lo orbitan

Durante este año, se reunieron sus emisiones electromagnéticas, incluidas las erupciones solares y las variaciones de su ciclo, a partir de datos obtenidos por la misión Solar Orbiter. Ese material fue utilizado para crear un podcast sobre la sonoridad de la estrella

La sonificación del agujero negro M87

El agujero negro ubicado en el centro de Messier 87, conocido como M87, se hizo especialmente famoso luego de que el Telescopio del Horizonte de Sucesos difundiera su primera imagen en 2019

Para crear su sonido, se analizaron datos de otros telescopios que observaron el objeto a escalas mucho mayores y en un período similar. La zona más brillante corresponde a la región donde está el agujero negro, mientras que la estructura que se extiende desde allí es un chorro producido por la caída de material

Las señales de una lluvia de leónidas

Cuando un meteorito atraviesa la atmósfera, deja una estela breve de partículas ionizadas. Durante unos segundos, esa estela puede reflejar señales de radio de alta frecuencia emitidas por estaciones ubicadas en distintas partes del mundo

Los vientos de las capas superiores de la atmósfera desplazan la estela y modifican la frecuencia de la señal reflejada mediante el efecto Doppler. De ese modo, la sonificación permite percibir cómo la huella del meteorito se dispersa, como ocurrió durante la lluvia de leónidas del año 2000