La extrema derecha alemana volvió a avanzar en las urnas. Alternativa para Alemania (AfD) habría obtenido entre el 37% y el 38% de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y alrededor del 16% en Berlín, según los primeros sondeos de las elecciones regionales celebradas este domingo
El resultado representa un revés para el gobierno del canciller Friedrich Merz. Durante la jornada electoral, el dirigente calificó de “desastre” el desempeño de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), en el estado del noreste
Un nuevo golpe para la coalición de Merz
El avance de la AfD se produce un año y medio después de la llegada de Merz al poder y pocas semanas después de su triunfo en Sajonia-Anhalt. En esa elección, la formación obtuvo el 43,8% de los votos, frente al 17,2% de la fuerza del canciller
La AfD consiguió entonces 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, apenas tres menos que los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. El resultado marcó un hecho inédito en la política alemana de posguerra: por primera vez, un partido de extrema derecha ganó una elección estatal y quedó en condiciones concretas de intentar formar un gobierno
La pérdida de respaldo también se refleja en los índices de popularidad de Merz. Su apoyo cayó al 14% en el conjunto del país y se ubicó por debajo del 10% en los estados federados de la antigua Alemania Oriental
Además, una encuesta realizada durante el fin de semana indicó que el 78% de los consultados considera que Merz ya no es la persona adecuada para ocupar la Cancillería. Entre quienes sostienen esa opinión también se encuentra una mayoría de simpatizantes de su propio partido
El deterioro se vincula con la acumulación de promesas de reforma que no llegaron a concretarse y con la persistencia de la incertidumbre económica
De la crítica al euro a la segunda fuerza nacional
La AfD fue fundada en 2013, durante la crisis de deuda y del euro, por economistas y académicos encabezados por Bernd Lucke, profesor de Economía y antiguo integrante de la CDU. Su propuesta inicial planteaba desmantelar de manera controlada la moneda común europea y cuestionaba los rescates financieros destinados a países como Grecia
En las elecciones federales de ese año obtuvo el 4,7% de los votos, apenas por debajo del umbral del 5% requerido para ingresar al Bundestag, el Parlamento alemán
A partir de 2014, el partido incorporó posiciones más nacionalistas y críticas de la inmigración. La crisis de refugiados de 2015 y la decisión de la entonces canciller Angela Merkel de permitir la entrada de cientos de miles de solicitantes de asilo modificaron definitivamente su
El sector más radical desplazó a los fundadores y a los grupos liberales que habían impulsado la creación de la agrupación. Lucke abandonó el partido en 2015
Dos años más tarde, la AfD obtuvo el 12,6% de los votos en las elecciones federales, logró 94 bancas y se convirtió en la tercera fuerza del Bundestag
Un crecimiento que dejó atrás el este alemán
Desde entonces, el partido creció especialmente en los estados de la antigua Alemania Oriental. Allí logró reunir el malestar económico, la desconfianza hacia las élites políticas de Berlín, el rechazo a la inmigración y una identidad regional diferenciada de la Alemania Occidental
Sin embargo, en las elecciones federales de 2025 la AfD dejó de estar limitada a esa zona. Obtuvo el 20,8% de los votos y 152 escaños, casi el doble de su resultado de 2021, y se convirtió en la segunda fuerza del país, detrás de la alianza CDU/CSU
Meses después de esos comicios, la agencia de Inteligencia alemana clasificó a la AfD como una “iniciativa de extrema derecha”. Esa decisión permitió ampliar la vigilancia sobre las actividades del partido