Durante años, el caso de Ricardo Barreda quedó asociado casi exclusivamente con la figura del asesino, sus declaraciones y el apodo con el que decía haber sido humillado. Las víctimas, en cambio, quedaron relegadas a un segundo plano
La película Barreda, dirigida por Daniela Goggi y protagonizada por Luis Machín, busca correr ese foco. Margarita Páez interpreta a Adriana, la hija menor del odontólogo y una de las víctimas del crimen
Para Páez, hija de Fito Páez y Romina Ricci, el papel representa además su primer gran desafío cinematográfico. La actriz conocía el caso a través de la versión instalada en el imaginario colectivo, pero debió revisar esa mirada para acercarse a Adriana con respeto
Construir a Adriana desde los pocos rastros disponibles
La intérprete contó que no pudo conversar con personas que hubieran conocido a Adriana. Para preparar el personaje trabajó con su profesora de teatro, Francisca Ure, y se apoyó en el guion, las indicaciones de Goggi y los vínculos que construyó con sus compañeros de elenco
También intentó imaginar a una familia común de La Plata durante la década del noventa. Una fotografía de Adriana junto a su novio fue uno de los pocos elementos concretos que encontró y que le permitieron sentir una cercanía especial con ella
“Sentía, ante todo, muchísimo respeto por ella y por su familia”, explicó Páez al recordar el rodaje. La reconstrucción del asesinato fue uno de los momentos más difíciles, aunque el equipo trabajó con cuidado y contó con un coach de movimiento
Durante el primer ensayo, la actriz cayó sobre unas colchonetas y pensó que podía levantarse. “Yo podía levantarme de esa colchoneta, pero ellas no pudieron hacerlo”, reflexionó. La dimensión de lo ocurrido, dijo, fue asimilándola de manera gradual
El peso emocional del rodaje
La experiencia no terminaba cuando se apagaban las cámaras. El vestuario, el maquillaje y la casa reconstruida para la película contribuyeron a que Páez sintiera que estaba habitando una realidad ajena y dolorosa
“Durante toda la película sentí una energía muy pesada”, afirmó. Después del rodaje atravesó algunas situaciones personales y tuvo ataques de pánico, aunque aclaró que no ocurrieron durante la filmación
La actriz prefirió referirse a esas sensaciones desde un plano íntimo y sin presentarlas como certezas. Según explicó, esa vivencia influyó en su manera de transitar el personaje y también le enseñó la importancia de separar el trabajo de la vida personal
El rodaje se realizó en Uruguay, lejos de su entorno habitual. Para recuperar el equilibrio, Páez contó con el acompañamiento de su familia y de su novio, Balthazar Murillo, quien viajaba con frecuencia para verla
“Mi familia viajó porque yo estaba un poco flojita. Tenerlos cerca me salvó el alma”, recordó. Dentro del elenco también encontró contención: compartían desayunos y atravesaban juntos la preparación de las escenas más duras
Una escena especialmente difícil
Uno de los momentos que más la impactó fue la filmación de la escena en la que Adriana enfrenta la escopeta de su padre. Luis Machín decidió permanecer fuera de cuadro para ofrecerle una referencia concreta durante la actuación
“Repetir una y otra vez la escena en la que mi papá me apuntaba fue horrible. Muy fuerte”, expresó Páez. La presencia de Machín, señaló, fue importante para poder realizar el plano
La actriz también dijo haber sentido que las víctimas estaban presentes durante el proceso, aunque aclaró que no vio movimientos extraños ni registró un hecho puntual dentro de la casa
“Desde ese lugar debíamos acompañarlas y ser responsables con ellas”, sostuvo al hablar de la representación de Cecilia y Adriana. Su deseo es que la película invite al público a formular nuevas preguntas y a modificar la mirada sobre el caso
El respaldo de su familia de artistas
Sus padres le recomendaron disfrutar la oportunidad y ser consciente del privilegio de trabajar junto a actores de amplia trayectoria. También le señalaron que debía comprometerse con el personaje, pero aprender a cuidarse
La producción no contó con un acompañamiento psicológico específico, aunque Páez destacó la disponibilidad de Goggi y de la productora Natalia Agudelo para escuchar al equipo y preguntarles cómo se sentían
Después de una experiencia tan intensa, la actriz asegura que mantiene intacto su deseo de continuar actuando. “Amo el cine”, afirmó, y expresó su expectativa de que lleguen nuevos proyectos