Los fósiles de una especie desconocida hasta ahora aportan una fecha temprana para la historia evolutiva de los aligátores. Mandrasuchus milleri vivió en América del Norte pocos cientos de miles de años después de la extinción de los dinosaurios no avianos
Los restos fueron encontrados en Corral Bluffs, dentro de la cuenca de Denver, Colorado. El conjunto incluye más de 15 ejemplares con cráneos, dientes, placas óseas y fragmentos de otras partes del esqueleto
Una presencia temprana en el Paleoceno
Los materiales pertenecen al Paleoceno temprano, el período que comenzó después de la extinción ocurrida al final del Cretácico. Para estimar su antigüedad, los investigadores combinaron el análisis de polen fósil con el fechado de cenizas volcánicas
Los cráneos que permiten identificar con mayor seguridad a la especie tienen cerca de 350.000 años más que la extinción masiva. Además, algunos dientes hallados en capas aproximadamente 200.000 años posteriores fueron relacionados con Mandrasuchus milleri
La diferencia entre ambos registros refleja el nivel de certeza de los hallazgos. Mientras los cráneos ofrecen información suficiente para reconocer la especie, los dientes aislados permiten una identificación más limitada
Por la antigüedad de las capas donde apareció, Mandrasuchus milleri es considerado el integrante confirmado más antiguo de la rama que incluye a los aligátores actuales. No se lo identifica como antepasado directo de las especies modernas, sino como parte de una etapa temprana de su evolución
Los aligatóridos se dividen en dos ramas principales: una incluye a los aligátores americano y chino, y la otra reúne a los caimanes
Un cráneo asociado con una dieta amplia
Mandrasuchus milleri tenía un hocico corto y ancho. Sus dientes delanteros eran puntiagudos, mientras que los posteriores eran redondeados, con una forma similar a la de un botón
Estos dientes posteriores, conocidos como globidontos, y la forma del hocico sugieren que el animal podía consumir distintos tipos de presas. Su dieta habría incluido alimentos blandos y animales de cuerpo duro, como moluscos y artrópodos, entre ellos insectos, arañas y crustáceos
También pudo aprovechar restos de animales más grandes. Sin embargo, la anatomía no indica que fuera un especialista en romper caparazones ni permite atribuir su alimentación, por sí sola, a la supervivencia de sus parientes
Los rasgos observados son compatibles con una dieta diversa, una posible ventaja en un ambiente que atravesaba profundas transformaciones después de la extinción
Convivencia con otro reptil emparentado
En la misma formación apareció Borealosuchus sternbergii, otro reptil relacionado con los cocodrilos. La presencia de ambas especies muestra que los ecosistemas del Paleoceno temprano albergaban distintos tipos de estos animales
Las diferencias anatómicas y alimentarias hacen posible que ambas especies aprovecharan recursos distintos. Este fenómeno, conocido como reparto de recursos, ocurre cuando animales que comparten un ambiente consumen alimentos diferentes o utilizan sectores distintos del hábitat
Los fósiles todavía no permiten establecer cómo se distribuían el alimento y el espacio entre Mandrasuchus milleri y Borealosuchus sternbergii. Aun así, el nuevo material ofrece una referencia temporal y anatómica para estudiar la recuperación de estos reptiles en América del Norte tras la desaparición de los dinosaurios no avianos