La manera en que se conservan los alimentos en la cocina puede influir en la salud. En el caso de las tortillas, dejarlas en recipientes de plástico no sería la mejor opción, incluso cuando esos envases están certificados para uso alimentario
El contacto con el plástico sí importa
Cuando las tortillas tocan directamente el plástico, especialmente si aún están calientes o si se guardan durante periodos prolongados, puede facilitarse la migración de sustancias hacia el alimento. Entre ellas se han identificado bisfenoles, ftalatos y oligómeros
Estas sustancias están presentes en distintos tipos de envases y envolturas y han sido asociadas con alteraciones hormonales, problemas metabólicos y un mayor riesgo de enfermedades crónicas
El calor agrava la exposición
El riesgo también aumenta cuando los alimentos se calientan dentro de plástico. El calor favorece la liberación de partículas y microplásticos, incluso en exposiciones breves
Esas partículas no solo cambian la composición del alimento: también pueden acumularse en órganos y tejidos, con efectos vinculados a inflamación y alteraciones en los sistemas nervioso, endocrino y cardiovascular
Además, investigaciones recientes han detectado microplásticos en placas arteriales, un hallazgo relacionado con un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares
Cómo guardar tortillas con menos riesgo
La recomendación es usar recipientes reutilizables y evitar el contacto prolongado entre los alimentos y el plástico, sobre todo en productos de consumo frecuente en casa
Los materiales no plásticos ayudan a reducir la exposición a químicos y, al mismo tiempo, conservan mejor la textura y el sabor de las tortillas. También reducen la generación de residuos y microplásticos en el ambiente