La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció un paquete de medidas para las escuelas que incluye la prohibición del burka y el niqab, un límite a la cantidad de alumnos extranjeros por aula y la obligación de que algunos padres aprendan italiano

El decreto será presentado ante el Consejo de Ministros, aunque todavía no se informó cuándo comenzará a regir. Meloni sostuvo que en las escuelas italianas los estudiantes deberán asistir con el rostro descubierto y defendió la igualdad entre hombres y mujeres como un principio que no admite excepciones

Un anuncio en plena disputa electoral

La iniciativa fue comunicada durante la celebración nacional de la juventud de Hermanos de Italia, el partido de la primera ministra. El anuncio se produjo en un contexto de creciente tensión política, con las elecciones previstas para el próximo año y Meloni enfocada en buscar la reelección

El oficialismo también enfrenta el crecimiento de Futuro Nacional, la fuerza de extrema derecha liderada por el exgeneral Roberto Vannacci. Según los sondeos mencionados en el debate político italiano, ese partido ya habría superado a Forza Italia y a la Liga, integrantes de la coalición de gobierno

Meloni había anunciado días atrás la eliminación temporal de un impuesto de circulación para autos pequeños. Ahora, con la seguridad y la inmigración nuevamente en el centro de la agenda, busca recuperar el respaldo de sectores de derecha mientras la economía permanece estancada

Qué establece el plan para las aulas

La propuesta contempla fijar por ley un máximo de estudiantes extranjeros en cada clase. También prevé que los padres de alumnos extranjeros con serias dificultades de inserción escolar aprendan italiano

En Italia hay algo más de 900.000 estudiantes extranjeros, equivalentes al 11,6% del total. Cerca de dos tercios nacieron en el país, aunque eso no les otorga automáticamente la nacionalidad italiana. Además, aproximadamente la mitad posee pasaporte de otro Estado miembro de la Unión Europea, con Rumania como principal origen

La legislación italiana ya había establecido en 2010 un límite del 30% de alumnos extranjeros por curso, pero esa disposición nunca llegó a aplicarse de manera efectiva

La oposición cuestiona el límite

Las fuerzas de centroizquierda acusaron a Meloni de utilizar el tema con fines electorales y advirtieron que la medida podría generar nuevos problemas en lugar de resolver las dificultades de integración

Riccardo Magi, dirigente de +Europa, sostuvo que el límite ya existe en la normativa, pero es difícil de aplicar. También cuestionó qué ocurriría en las escuelas donde la mayoría o la totalidad de los alumnos proviene de familias inmigrantes

Angelo Bonelli, de la Alianza Verdes e Izquierda, afirmó que el Gobierno prioriza la propaganda antes que las necesidades reales del sistema educativo. Señaló además que muchos de esos estudiantes viven en Italia, hablan italiano y nacieron en el país, aunque todavía no tengan la ciudadanía

Marco Simiani, diputado del Partido Democrático, consideró que establecer cupos equivale a abordar el problema desde el lugar equivocado. Según planteó, las escuelas necesitan más docentes, cursos de italiano, mediadores culturales y apoyo para las familias, no nuevas divisiones entre los alumnos

Vannacci respaldó la iniciativa

Vannacci fue uno de los principales respaldos al anuncio. El exgeneral calificó de necesaria la prohibición del burka y el niqab y defendió establecer un límite para los estudiantes extranjeros

El dirigente sostuvo que, sin un techo, algunas aulas podrían dejar de reflejar la composición italiana del sistema educativo. Su apoyo refuerza la lectura de quienes interpretan el anuncio de Meloni como un intento de contener el avance de su fuerza política