El fútbol argentino atraviesa una creciente crisis de confianza en sus arbitrajes. Hinchas, jugadores, entrenadores y dirigentes expresan sospechas, malestar y enojo ante decisiones polémicas que se repiten fecha tras fecha
Dos episodios recientes volvieron a encender el debate. Omar De Felippe cuestionó el trato recibido por sus equipos luego de un penal sancionado en el último instante del partido entre Central Córdoba y Talleres. Nicolás Diez, por su parte, denunció que a Argentinos le anularon un gol de Tomás Molina ante Rosario Central por una posición adelantada que consideró inexistente
Pedidos de cambios en la estructura arbitral
La disconformidad ya no se limita a algunos clubes. River planteó ante el Comité Ejecutivo de la AFA la necesidad de revisar las funciones de quienes conducen el arbitraje, establecer criterios claros para las designaciones y evaluar el rendimiento de los jueces mediante un comité independiente
El principal foco de los reclamos es Federico Beligoy, director nacional de Arbitraje desde 2018 y responsable de la evaluación, promoción y designación de los árbitros. Distintos sectores del fútbol reclaman su salida, mientras las protestas también alcanzan al presidente de la AFA, Claudio Tapia
La tensión política creció en las últimas semanas. Entrenadores expulsados, como Guillermo Barros Schelotto y Julio César Falcioni, asistieron a conferencias de prensa pese a las sanciones. Además, dirigentes de distintos sectores, entre ellos Nicolás Russo y Daniel Vila, se sumaron a los cuestionamientos
El VAR, entre la precisión y la confusión
El Video Assistant Referee aparece como uno de los principales factores de desgaste. Sus detractores sostienen que, en lugar de corregir errores evidentes, interviene en jugadas menores, traza líneas difíciles de interpretar y modifica decisiones que parecían claras
Juan Pablo Varsky describió el problema como una búsqueda de detalles mínimos en acciones determinantes, especialmente en goles anulados y penales. Según su análisis, esa práctica distorsiona el concepto de error claro y manifiesto y alimenta la protesta permanente
Diego Simeone propuso que las salas del VAR estén integradas por exárbitros y no por jueces que todavía comparten actividad con quienes dirigen los partidos. A su entender, esa separación podría reducir sospechas y favorecer una mayor independencia
Federico D’Elía también cuestionó que el árbitro pierda protagonismo frente a una imagen congelada. Consideró que el uso de la tecnología en jugadas de contacto puede quitarle naturalidad al juego y que los futbolistas, en ocasiones, aprovechan el sistema para forzar revisiones
Designaciones y sanciones bajo discusión
Las designaciones, que suelen conocerse los jueves, generan negociaciones y resistencia entre los dirigentes. La presión pública y las declaraciones de distintos sectores buscan condicionar la elección de determinados árbitros
También se critica la escasez de sanciones después de actuaciones deficientes. Nazareno Arasa fue apartado tras el partido entre Riestra y Vélez, pero regresó rápidamente y dirigió San Lorenzo-Boca, encuentro que volvió a quedar envuelto en controversias
Raúl Gámez sostuvo que un árbitro debería quedar inactivo después de acumular errores y que el mismo criterio tendría que aplicarse a los integrantes del VAR. Para el expresidente de Vélez, la independencia es indispensable y la falta de rigor impide recuperar la transparencia
Christian Bassedas reclamó que los mejores sean reconocidos por mérito, reciban formación y tengan oportunidades de desarrollo. También pidió explicar con claridad los criterios utilizados para tomar decisiones y realizar designaciones
Un problema que comienza en el ascenso
Germán Lerche afirmó que la sospecha no nació únicamente en la máxima categoría y señaló a los torneos del ascenso como un ámbito que merece mayor atención. También advirtió sobre la influencia de las apuestas deportivas y propuso crear organismos independientes para controlar e investigar conductas arbitrales
Luis Ventura, vinculado a Victoriano Arenas, relató que aconseja a sus jugadores rematar desde lejos para evitar que una posición adelantada pueda convertirse en motivo de anulación. También reclamó revisar estadísticas de tarjetas y penales para detectar posibles diferencias entre los equipos
El exdirigente denunció que el VAR, lejos de aportar certezas, puede convertirse en una herramienta utilizada de manera perjudicial. Su mirada refleja el malestar que también existe en las categorías inferiores
Árbitros argentinos reconocidos fuera del país
La discusión incluye una paradoja: varios árbitros argentinos ocupan cargos relevantes en el exterior. Horacio Elizondo dirige desde mayo de 2025 el equipo técnico de la Comisión de Arbitraje de la Federación Mexicana de Fútbol
Javier Castrilli trabajó en Chile, Néstor Pitana preside la Comisión Nacional de Arbitraje de Ecuador y asesora a la Confederación Brasileña de Fútbol, mientras Patricio Loustau dirige el área arbitral de la Federación Paulista desde noviembre de 2023
Elizondo considera que dirigir en la Argentina es especialmente difícil por el clima social, la presión y la tendencia a observar primero los errores. A su juicio, esa exigencia también explica por qué los árbitros argentinos pueden destacarse en otros países
Propuestas para recuperar credibilidad
José Pekerman planteó sostener la inversión tecnológica e incorporar el fuera de juego semiautomático utilizado en Europa y en los mundiales. También consideró necesario aplicar los mismos criterios ante jugadas similares para reducir la incertidumbre
Bassedas coincidió en que el VAR debería intervenir únicamente ante errores claros y que los operadores deben evitar reinterpretar acciones discutibles durante varios minutos. La eficiencia y la transparencia, sostuvo, son claves para que la tecnología vuelva a ser una herramienta de ayuda
El debate excede una jugada puntual. La dirigencia reclama cambios en la conducción, los clubes piden reglas previsibles y los especialistas exigen controles independientes. Mientras tanto, el arbitraje y el VAR continúan en el centro de una crisis que ya afecta la credibilidad de todo el fútbol argentino