Con sufrimiento hasta el último instante y una celebración cargada de alivio, Los Leones se quedaron con la medalla de bronce y firmaron otro capítulo importante para el hockey sobre césped masculino argentino. El triunfo ante Países Bajos, vigente campeón olímpico, devolvió al equipo a un podio mundialista y reactivó el recuerdo de aquella campaña de hace 12 años en La Haya
Un cierre que valió mucho más que el tercer puesto
La bronca por la semifinal perdida ante Alemania siguió presente, pero no le quitó valor a una victoria que coronó un torneo sólido. Tomás Domene, máximo anotador argentino en el certamen con 10 goles, resumió el sentimiento general: la sensación de haber conseguido una recompensa merecida y la idea de que este grupo está construyendo algo más grande que un solo campeonato
Domene también destacó lo especial del momento personal y colectivo: celebrar con su familia en la tribuna y terminar el torneo con una alegría dedicada a compañeros que jugaron su último Mundial, como Mati Rey y Luqui Martínez
Un proceso que encontró otra señal de madurez
Nicolás Della Torre explicó que el equipo fue de menor a mayor y que desde el primer día se propusieron aprovechar al máximo sus 20 días de competencia. Aunque quedó la sensación de que la final estaba cerca, remarcó la confianza en el trabajo del cuerpo técnico y en un proceso que empezó hace dos años y ya dejó una base muy alta
Para Della Torre, la fortaleza del grupo también está en su amplitud: no se trata solo de los 20 jugadores que entran en cancha, sino de un plantel más grande que entiende su función y defiende una misma camiseta con el mismo compromiso
La mezcla justa entre recorrido y recambio
En el plantel conducido por Lucas Rey conviven generaciones distintas, y esa combinación aparece como una de las claves del equipo. Tomás Ruiz, de 22 años y en su primer Mundial, describió la experiencia como un sueño cumplido: una medalla histórica, un grupo unido y la certeza de no marcar diferencias entre grandes y chicos
Ignacio Ibarra valoró la concentración total del grupo y la capacidad de reaccionar rápido tras el golpe de la semifinal. Según su lectura, el equipo corrigió lo necesario para llegar con claridad al duelo decisivo y mostró solidez defensiva más agresividad en ataque
Una medalla con proyección
Nicolás Cicileo admitió que el equipo sintió que podía llegar más lejos, pero subrayó el valor de una medalla histórica para el hockey argentino. También destacó el nivel y el recorrido de los jóvenes del plantel, que alimentan la idea de que este proceso todavía tiene margen de crecimiento
Martín Ferreiro, por su parte, puso el foco en el futuro: señaló que el objetivo de base se cumplió, que el tercer puesto habría sido una firma aceptable antes del torneo y que el equipo tiene material de sobra para seguir compitiendo arriba. El bronce, en ese sentido, aparece menos como un cierre que como una señal de lo que puede venir