Una noche especial en Nueva York

Roger Federer regresó al tenis el martes 25 de agosto y se llevó una ovación en el Abierto de Estados Unidos, donde disputó un partido de exhibición frente a Andy Roddick. A cuatro años de su retiro profesional, el suizo de 45 años volvió a tomar la raqueta y ganó el encuentro

En el estadio Arthur Ashe, sin embargo, hubo otra imagen que captó la atención del público: la de su familia en las tribunas. Estuvieron sus padres, Robert y Lynette Federer, su esposa, Mirka Vavrinec, y sus cuatro hijos

Dos pares de mellizos que crecieron delante del público

Myla Rose y Charlene Riva, nacidas el 23 de julio de 2009, y Leo y Freddy, nacidos el 6 de mayo de 2014, acompañaron a su padre desde chicos en distintos torneos. Con el paso del tiempo, dejaron de ser niños pequeños y hoy ya son adolescentes con estilos propios

En la infancia solían vestirse igual para asistir a las competencias. Ahora, en cambio, cada uno empieza a marcar su personalidad y su vínculo con el deporte

El tenis como parte de la vida familiar

Después de colgar la raqueta, Federer se volcó por completo a su rol de padre. Quiso dedicar más tiempo a ver crecer a sus hijos y acompañarlos en sus actividades, y también alentó a que siguieran ligados al tenis

En una entrevista de 2024, explicó que no quería que fueran los únicos de su entorno que no jugaran. Dijo además que prefiere verse como un “director general” antes que como entrenador, aunque a veces no puede evitar hacer correcciones

Durante el año pasado, las gemelas fueron vistas entrenando en la Academia de Tenis de Rafael Nadal, en Mallorca. Leo también empezó a tomar el deporte con más seriedad y, en el Abierto de Australia de 2026, posó junto a Diego Schwartzman. Además, trascendió que podría haberse interesado también por la pintura y la lectura