Mike Dean, una de las caras más reconocibles del arbitraje inglés durante más de dos décadas, volvió a quedar en el centro de la escena por unas declaraciones que sorprendieron al fútbol británico
Cuatro años después de retirarse, el exjuez contó que en algunos encuentros se imponía retos junto a su equipo arbitral: intentar pasar entre 20 y 25 minutos sin hacer sonar el silbato o mantenerse dentro del círculo central durante el mayor tiempo posible
Dean, de 58 años, explicó que esas maniobras formaban parte de una manera de “divertirse” mientras dirigía partidos de la Premier League. También aseguró que en más de una ocasión logró sostener esos lapsos sin cobrar infracciones
Sus dichos despertaron escepticismo entre excolegas y en el entorno arbitral, que consideraron muy poco probable que una conducta así pudiera pasar inadvertida durante tanto tiempo. Otros directamente pusieron en duda que esos episodios hayan ocurrido tal como fueron relatados
La personalidad de Dean dentro del campo ya había sido motivo de debate en su etapa activa. El propio exárbitro admitió que le gustaba involucrarse con el juego y que, por momentos, se sentía demasiado protagonista
Su carrera fue extensa: comenzó a arbitrar en 1985, llegó a la Football League una década después y dio el salto a la Premier League en 2000. En total dirigió más de 500 partidos y mostró 113 tarjetas rojas, según los registros citados en la nota original
Tras dejar de arbitrar en cancha, trabajó como asistente de video y en 2023 abandonó también esa función para dedicarse a los medios. En ese recorrido quedó marcada otra polémica: la jugada entre Cristian Romero y Marc Cucurella en el empate 2-2 entre Chelsea y Tottenham, cuando no pidió revisar la acción en el monitor
Ya retirado, reconoció que no quiso enviar la jugada a revisión para evitarle problemas a Anthony Taylor, a quien consideraba un amigo. Ese episodio y sus nuevas confesiones volvieron a instalar a Dean como una figura tan influyente como discutida en el arbitraje inglés