Murió este martes Carlos Horacio Salinas, conocido como el Loco, a los 70 años. Fue una de las figuras del Boca de Juan Carlos Lorenzo y quedó en la memoria del club por su gol en la segunda final de la Copa Intercontinental de 1978 frente a Borussia Moenchengladbach, en Karlsruhe
Nacido futbolísticamente en River, Salinas terminó de afirmarse en Boca, donde fue parte del ciclo que también incluyó la conquista de la Libertadores de 1978. Su carácter fuerte y su capacidad para aparecer en partidos grandes lo convirtieron en un nombre propio de aquella etapa
Un gol para la historia
En la definición intercontinental ante el conjunto alemán, Boca ya ganaba 2-0 cuando Salinas armó una jugada personal dentro del área, dejó atrás a dos rivales y definió cruzado para sellar el 3-0 definitivo. Esa conquista lo instaló para siempre entre los protagonistas de una de las noches más recordadas del club
Antes de llegar a la Ribera, había sido figura en Chacarita. Después pasó a Argentinos Juniors, en una operación vinculada con la llegada de Diego Armando Maradona a Boca. En el Bicho también dejó una marca fuerte: convirtió el penal que aseguró la permanencia del equipo y condenó a San Lorenzo al descenso en 1981
Una vida de luces y sombras
Su carrera también tuvo momentos difíciles. Se retiró a los 31 años y más tarde fue detenido en una causa por drogas. Pasó un tiempo en la cárcel y años después habló públicamente de esa etapa como uno de los pasajes más duros de su vida
Además de Boca, Chacarita y Argentinos Juniors, jugó en Independiente, Racing de Córdoba y Deportivo Pereira, de Colombia. Salinas deja la imagen de un mediocampista talentoso, temperamental y decisivo, con un lugar asegurado en la historia del fútbol argentino