Las Leonas escribieron una nueva página dorada en Amstelveen. Tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, vencieron 3-1 a Países Bajos en los penales australianos y conquistaron su tercer título mundial, el que las deja en soledad en el segundo escalón histórico detrás de las neerlandesas
La final que volvió a tener su firma
En la definición desde los 23 metros, Sofía Cairó fue la encargada de convertir el penal que aseguró la consagración. La jugadora de 23 años ya había aparecido en otro momento límite para el hockey argentino: el remate que sentenció el bronce en París 2024
En la final, Argentina había quedado en desventaja hasta el último cuarto. El empate llegó por María José Granatto, que aprovechó un rebote tras un córner corto, y la tanda terminó de coronar a un equipo que volvió a sostenerse en su temple competitivo
Del ascenso al equipo campeón
El recorrido de Cairó tiene un rasgo poco habitual. Se formó y jugó en el Club y Biblioteca Mariano Moreno, una institución del Gran Buenos Aires que hasta 2019 compitió en la división D y hoy sigue en el ascenso. Allí se convirtió en la primera jugadora del club en llegar a la selección nacional
Su salto se aceleró en 2016, cuando una convocatoria masiva organizada por la Asociación de Buenos Aires le dio la oportunidad de mostrarse. Más tarde, en 2019, Fernando Ferrara la observó en la final del torneo nacional Sub 18 y la citó para Las Leoncitas. Desde entonces pasó a ser una pieza importante del proceso juvenil y luego del plantel mayor
Una jugadora que también gana afuera de la cancha
Antes del Mundial, Cairó sumó otro logro personal: se recibió de licenciada en Publicidad. Lo hizo en medio de entrenamientos, viajes y competencias, en una etapa en la que ya estaba consolidada como una de las futbolistas más confiables del equipo por su despliegue por la banda izquierda y su presencia en ataque
Su historia resume buena parte de la identidad de Las Leonas: formación, persistencia y rendimiento en los partidos decisivos. Esta vez, otra vez, el desenlace también llevó su nombre
Argentina alcanzó así su tercera corona mundial, después de las obtenidas ante el mismo rival en Perth 2002 y Rosario 2010. Países Bajos, que había ganado las tres últimas ediciones, quedó otra vez en el camino de una selección argentina que supo resistir, empatar y definir cuando más pesaba la presión