La pandemia llevó a la familia Castillo a pasar más tiempo en el establecimiento San Pedrito, en San José de Feliciano, al norte de Entre Ríos. En ese contexto surgió una pregunta que modificó el rumbo de un negocio con más de cuatro generaciones dedicadas a la cría de ganado: ¿por qué vender los terneros al destete si podían recriarlos y terminarlos por cuenta propia?

En abril de 2020 realizaron la primera recría. Poco después comenzaron a terminar los animales y, antes de finalizar ese año, dieron otro paso: iniciaron la exportación de carne. Así nació Abuelo Julio, un emprendimiento que sumó producción propia, genética, agricultura, faena, comercio exterior, locales y operaciones fuera del país

El primer paso hacia la integración

Sebastián Castillo, economista y exintegrante del sector tecnológico, fue uno de los impulsores del cambio junto con su hermano Tomás. Para comenzar compraron cuatro silos de autoconsumo en La Pampa y atravesaron una etapa inicial de aprendizaje

Luego apareció una nueva inquietud: si podían recriar los terneros, también podían llevarlos hasta la terminación. Mientras avanzaban en ese proceso, un conocido vinculado con la exportación les propuso ingresar al negocio

Para concretarlo se asociaron con Carnes Virreyes. Esa empresa aportó experiencia y conocimiento del mercado, mientras los Castillo contribuyeron con capital y animales. El acuerdo les permitió conocer una actividad en la que, hasta entonces, no tenían experiencia

Más animales y una nueva genética

En los comienzos faenaban unas 350 cabezas por semana. Entre el 10% y el 15% provenía de su propia producción, mientras que el resto era comprado para recriar. También debieron construir vínculos con productores que inicialmente solo aceptaban operaciones al contado

La escala actual es mayor: la compañía faena alrededor de 1500 animales por semana y desde este año controla operativamente la planta de Friar ubicada en Nelson, Santa Fe

La búsqueda de animales más parejos llevó a la familia a trabajar sobre la genética. A partir de los primeros 240 novillos incorporaron Braford, impulsados por la recomendación de un veterinario, y luego sumaron Angus. También crearon la cabaña Doña Ñata, llamada así en homenaje a la abuela de Sebastián, y orientaron la producción hacia animales terminados a grano

Del campo al consumidor final

El proyecto avanzó hacia una mayor integración vertical. La familia abrió locales propios en San Pedro y San Nicolás, proyecta otro en la ciudad de Buenos Aires y desarrolló acuerdos e instalaciones en otros países

La estrategia busca participar en más etapas de la cadena y acercarse al consumidor, especialmente al segmento ABC1. Para una empresa que no trabaja con los volúmenes de los grandes frigoríficos, la rentabilidad se encuentra en los distintos eslabones y, particularmente, en la comercialización final

En Colombia, Abuelo Julio tiene una participación mayoritaria en una empresa que vende entre 10.000 y 15.000 kilos mensuales de carne porcionada. La operación cuenta con una planta, recibe cortes enviados desde la Argentina y utiliza recortes para elaborar chorizos

La expansión internacional también alcanzó a Suiza y Dubái. Además, la compañía prevé avanzar en diciembre con un acuerdo junto a un importador de Italia para participar en la comercialización dentro de ese mercado

Agricultura, logística y crecimiento

El negocio incluye una superficie agrícola de unas 5000 hectáreas destinadas a maíz, trigo y soja. Parte del maíz se utiliza dentro del propio circuito productivo

La empresa también cuenta con logística propia, incluidos camiones para transportar productos refrigerados. El objetivo es controlar tanto la calidad como los tiempos de entrega

Actualmente posee unas 3000 madres y proyecta elevar el rodeo a entre 6000 y 7000. También busca aumentar la proporción de novillos propios, ampliar su trabajo genético y continuar creciendo en agricultura, sin dejar de operar junto con los productores que la abastecen

Una empresa gestionada por la familia

Santiago Castillo y sus cuatro hijos participan en distintas áreas. Tomás está a cargo de las exportaciones y el consumo de carne; Mateo, radicado en Panamá, trabaja con la operación colombiana; Juan Francisco gestiona la actividad agrícola; y Sebastián conduce la compañía junto con Victoria

El crecimiento también incluyó errores, especialmente en la búsqueda de socios internacionales. Con el tiempo, esas experiencias contribuyeron a consolidar una operación propia en Colombia

La transformación iniciada en 2020 no formaba parte de los planes originales de la familia. Sin embargo, aquella pregunta sobre el destino de los terneros dio lugar a un modelo que ahora combina ganadería, industria, comercio y presencia internacional