Durante los primeros seis meses de 2026, las cadenas agroindustriales exportaron US$28.165 millones, un avance del 18% frente al mismo período del año anterior. En ese lapso, el agro concentró el 57% de los US$49.454 millones que el país vendió al exterior
Más divisas y más posición internacional
El desempeño del sector se dio en un contexto de aumento también para combustibles y energía, aunque la agroindustria siguió como el principal generador de dólares por exportaciones. En ese escenario, varios complejos mejoraron su lugar en el ranking mundial y otros marcaron registros históricos de ventas
Entre los mayores saltos apareció el girasol, con un incremento del 129% y récords en volumen y en valor. La Argentina pasó del cuarto al tercer puesto entre los exportadores de aceite de girasol. La yerba mate también escaló hasta convertirse en el principal proveedor mundial. A eso se sumaron avances en aceite y harina de soja, maní, aceite y jugo de limón, cebada, porotos, poroto de soja y trigo
Los complejos que más traccionaron
La soja volvió a figurar entre las cadenas de mayor aporte de divisas: superó los US$9000 millones y llegó a más de 55 destinos. El maíz aportó US$4200 millones, subió 7% interanual y tuvo presencia en más de 70 mercados. La carne vacuna, por su parte, aumentó 37% en facturación y alcanzó más de 50 destinos, con una porción mayoritaria del consumo todavía concentrada en el mercado interno
También hubo récords para la carne de cerdo, los productos de la pesca, la lana ovina, la carne ovina y los lácteos. En términos de alcance, los vinos llegaron a 84 países, el maíz a 70 y los productos de la pesca a 67
El potencial si cambian las reglas
La estimación del sector es que, sin derechos de exportación, las cadenas agroindustriales podrían sumar US$25.800 millones adicionales y crear más de 500.000 empleos. El cálculo parte de una mayor producción de granos, que pasaría de 126 millones de toneladas promedio en las últimas cinco campañas a 196,5 millones
Para el sector, la clave está en sostener la capacidad exportadora, ampliar mercados y mejorar las condiciones para invertir y producir. En ese camino, la agroindustria conserva su papel central dentro de la generación de divisas del país